Barbarie y muerte de los capitanes de Pedrarias Dávila
- miércoles 11 de septiembre de 2019 - 12:00 AM
La historia de Panamá la Vieja se ha escrito en dos vertientes: la aureola de una ciudad tranquila y venturosa o la de crisis económica, pero hace falta la otra visión, la que se orienta a los indígenas, especialmente con el mote de que no tenían alma, eran salvajes y desarrapados cuyo fin exclusivo era de una vida de vagancia. Esta es la que hoy deseo tratar. Para ello, pasó a sustentar el proceder contra ellos y la forma en que ejecutó el plan de despojarlos de sus tierras con un instrumento traído por Pedrarias Dávila el represivo Requerimiento, el cual obligaba al indígena a someterse a la voluntad del Rey de España. Si aceptasen el mandato del Rey ‘vos recibirán con todo amor y caridad', de lo contrario, según el Requerimiento impuesto por Pedrarias Dávila, ‘yo entraré poderosamente contra vosotros y vos haré la guerra por todas partes…' y tomaré vuestras personas y vuestras mujeres e hijos y los haré esclavos y con tales los venderé y dispondré de ellos como su Santa Alteza mandare.'
Así, lo ejecutó Gaspar de Espinosa, uno de los principales capitanes de Pedrarias Dávila en su Relación, es decir, su informe a Pedrarias. Inicia Espinosa su descripción entrando a las tierras de Comagre y luego a Chame y se les leyó el Requerimiento a los indígenas. Además, en dicho caso para divertir a los indígenas jugaron cañas y le regalaron un ‘bonete', es decir, un especie de sombrero de la época. Luego otro de los capitanes recorrió otras regiones. Llegaron a la región de Pacorosa, que se encuentra tres leguas a lado izquierdo del mar Pacífico. Para conseguir su obediencia se mandó ranchear y procedieron a ‘ahorcarlos y los quemaron' y agrega con el ‘tiro de pólvora se mataron dos para ponerles más espanto' y le hicieron -según Espinosa- ‘cruda guerra' y, en vez de indultarlos, los agruparon en repartimientos listos para servir de mano de obra para los españoles. La bondad de los españoles luego fue regalarles ‘cuchillos y anzuelos y peines y caperuzas'.
En la reseña del gran militar, Espinosa nos narra sus experiencias con el cacique Chiarna de la provincia de Comagre, así como también las acciones de los capitanes de Pedrarias en este caso Diego de Albitez y Pedro de Gamez, con el fin de someterlos a la esclavitud en repartimientos. Otro fue Martín Estete, hábil e impune en su represión. Él tenía una ‘naboría' utilizando a la hija del cacique para atraer a los indígenas sin resultado.
Al impulso de la actividad de las entradas a las poblaciones indígenas y la lectura del Requerimiento, en la región de Chimán, se decidió enviar a los capitanes Pablo Mexia, Pedro Gamez, Bartolomé Hurtado, y el cacique accedió a buscarle oro. Espinosa explica este hecho en su informe lo siguiente: ‘había ciertas habas de oro después de haberles hecho el requerimiento que sus altezas mandan que les sea hecho y de haber respondido …para que los trajeran los cuales no trajeron más de hasta de veinte castellanos; eché una para amedrentarle para que nos diere dicho oro… lo solté… y vino luego …con treinta y cuarenta castellanos de oro y perlas'. No es porfiarse de la historia de la conquista y colonización o la aventura amorosa de la conversión. Es la historia real de la usurpación de espacios territoriales con ricas extensiones de sembradíos y riqueza artesanal. Una misión se conjugaba con la acción de civilización y esta consistía en la conquista de territorios.
La avanzada o la cruzada por el oro, perlas y las riquezas se extendió primero desde Santa María la Antigua del Darién, y, posterior, fue en línea hacia las provincias centrales y Veraguas. En relación a la embestida, Espinosa describe las acciones en venganza del cacique Pocorosa. Señala que, a pesar del aviso, los indígenas asumen la responsabilidad. Espinosa sigue relatando: ‘se les hizo harto daño y se mataron algunos de ellos y otros se les prendieron la cantidad de los cuales parecerá en el repartimiento de ellos'.
La civilización entró con cañones y armas de fuego, superiores a la de los indígenas. Sin embargo, para maquillar dicha barbarie en la descripción de Espinosa se refiere, en ocasiones, que entraron en santa paz a las poblaciones y arguyendo otras sus represivas entradas. Un disimulo constante hace tratar de ocultar la verdad del genocidio, es que el símbolo de discordia era el Requerimiento. Estilo medieval con tinte de tradición y lucha y tradición de expulsión de España de los moros. Con la diferencia de que los indígenas eran dueños de sus tierras y los usurpadores, en ese caso, eran los moros españoles.