Arzobispo bendice obra que representará la Última Cena en Semana Santa

La obra procesionará el Jueves Santo y busca fortalecer la fe de los panameños
  • domingo 15 de marzo de 2026 - 11:50 AM

José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá, presidió este domingo la celebración eucarística del IV Domingo de Cuaresma en la Catedral Basílica Santa María la Antigua, donde se realizó la bendición del nuevo conjunto escultórico de La Última Cena, que formará parte de las procesiones de Semana Santa en el Casco Antiguo.

La obra religiosa recorrerá las calles del histórico sector durante el Jueves Santo, como parte de las tradicionales actividades que conmemoran uno de los momentos más importantes de la fe cristiana.

Durante su mensaje, el arzobispo invitó a los fieles a reflexionar sobre el Evangelio y a mirar la vida con una visión renovada, recordando que muchas veces las personas enfrentan “zonas de oscuridad” donde necesitan volver a encontrar la presencia de Dios.

“En ocasiones necesitamos aprender a mirarnos con más humildad y también a mirar a los demás con misericordia, sin prejuicios ni dureza”, expresó.

Un llamado a recuperar la esperanza

Monseñor también reflexionó sobre la realidad social del país, señalando que en la sociedad panameña se perciben tensiones, desconfianza y divisiones que afectan la convivencia.

Indicó que el mensaje del Evangelio invita a reconocer la dignidad de cada persona y a reconstruir la esperanza, especialmente en tiempos donde muchas personas sienten cansancio ante problemas que parecen repetirse.

Una obra con profundo significado

El conjunto escultórico fue creado por el escultor español Jorge Domínguez Conde, originario de Córdoba, Andalucía, quien ya ha realizado otras obras religiosas para Panamá, entre ellas las imágenes de Jesús Nazareno y Cristo Yacente.

La escena representa el momento en que Jesús instituye la Eucaristía. En la composición, Cristo aparece en el centro, de pie y vestido de blanco, simbolizando la luz y la entrega por amor. Los apóstoles lo rodean atentos, conscientes de la importancia del momento.

Sin embargo, una figura rompe la armonía de la escena: Judas aparece de espaldas, alejándose, recordando que el ser humano siempre tiene la libertad de aceptar o rechazar el amor de Dios.

La bendición de esta obra marca un nuevo capítulo para las celebraciones religiosas del Casco Antiguo, donde cada año miles de fieles participan en las procesiones y actividades de Semana Santa.