- jueves 28 de mayo de 2026 - 12:00 AM
Yappy y la ley: Jaque al papeleo para activar la calle
Los proyectos de ley para formalizar a buhoneros y artistas panameños tienen buen corazón, pero caminan cojas sin la pata financiera. Legislar para la calle exige realismo. La inclusión no se logra obligando a la banca privada a asumir riesgos locos. El empresario de subsistencia, que improvisa el diario para resolver la paila, representa un costo operativo alto y un riesgo de fraude que la banca comercial evita. No obstante yappy, con su masivo éxito de pagos, genera un dolor de cabeza logístico en reclamos que satura al sistema.
Le toca al Estado —a través del Banco Nacional y la Caja de Ahorros— ser amortiguador, usando la “experiencia yappy” como alta estrategia. Un artículo transversal debe facultar a la banca pública para reconocer la constancia de esas transacciones digitales como historial comercial válido para otorgar microcréditos blandos, respaldados por un robusto fondo de garantía estatal que asuma las cuentas malas inevitables.
La banca privada entra en el siguiente escalón, donde ocurre el verdadero ganar-ganar. Su papel es apostar por ese pequeño o mediano negocio que ya muestra plan y finanzas claros. Para este perfil, el banco debe arriesgar de forma gradual, diseñando productos flexibles y ágiles, acompañados por asesores expertos que guíen al emprendedor.
Asamblea y Ejecutivo deben coordinar este ajuste técnico sin añadir papeleo inútil. Dejar la viabilidad financiera de una ley en manos de una sola plataforma privada es un riesgo, y el mecanismo muere donde termina la señal celular. El reto es convertir ese ecosistema digital que la calle ya adoptó en un estándar de viabilidad pública. El carnet otorga identidad frente al inspector municipal, pero solo el acceso al capital, según el perfil de cada negocio, genera productividad. Démosle un jaque mate a la burocracia sin ideas y transformemos el esfuerzo diario en prosperidad nacional.
Académico