En La Siesta huele mal
- miércoles 30 de noviembre de 2011 - 12:00 AM
Hay un refrán que reza que la esperanza es lo último que se pierde, pero luego de pasar más de un año sin respuesta ante una situación crítica, los vecinos de la barriada La Siesta, en Tocumen, ya la perdieron.
En la Calle Montijo, al final del barrio, hay una alcantarilla de la cual salen aguas con excretas desde hace más de un año, sin que alguna autoridad ponga fin a esta situación.
Pese a haber sido reportado desde el 23 de noviembre de 2010 —fecha en la que se hizo el primer reporte—, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) no ha podido poner punto final al daño que aqueja a unas tres mil casas ubicadas en la barriada.
ERUPCIONES CUTÁNEAS
Aurora Rivera, quien reside cerca de la fuente de contaminación, hizo la llamada a la entidad y aseguró que todo el año se ha mantenido haciendo denuncias para pedir ayuda gubernamental. El último reporte que hizo fue el 14 de noviembre pasado.
A Rivera le preocupa tanto el tema, pues su hija, una pequeña de nueve años, está visiblemente afectada por una infección que se manifestó en una de sus piernas por medio de dolorosas erupciones.
Además, la madre de familia denunció que hay otros vecinos a los que les está sucediendo algo similar, pero en mayor escala, ya que se suman a la larga lista de personas con síntomas de malestares estomacales que ha conocido.
OLORES PESTILENTES
El Siglo estuvo en el lugar el 27 de noviembre a las 12:00 mediodía. El líquido en la vía, calentado por el sol, despide un hedor que se eleva y esparce por la comunidad (parecido al azufre) que casi no los deja respirar.
Todas estas familias, y quienes caminan por el lugar, deben convivir con este ambiente.
Vielka Allyn, otra de las vecinas afectadas por las excretas en la calle, sostuvo que no comprende por qué no se ha resuelto la situación. ‘La gente ha llamado al IDAAN. No hay justificación para que no lo arreglen’, reclamó molesta.
Pero los transeúntes no son los únicos que se quejan, pues los conductores y sus vehículos también son afectados cada vez que pasan —a la velocidad que sea—, es algo inevitable.
Posteriormente, a los automovilistas solo les queda rociarlos con agua limpia en sus hogares para tratar de despojar la carrocería de la hediondez. En algunos casos, el olor es imposible de quitar.
TAXIS NO ENTRAN
Debido a esta situación, los taxistas se limitan a dejar a los pasajeros en la entrada, lejos de sus destinos, a más 900 metros del lugar (la casa más distante de la alcantarilla desbordada).
Hace algunos meses, en un día de abundante lluvia, la tapa de la cloaca salió disparada y dejó como resultado un chorro de agua sucia impulsado hacia los aires.
A los moradores solo les quedó tomar un palo, volver a colocar la tapa y poner algunos artefactos pesados como solución provisional, pero ya lleva más de cinco meses de ‘instalada’.
IDAAN REPARARÁ HOY
Mara Rivera, jefa de Relaciones Públicas del IDAAN, informó que la cuadrilla encargada de resolver el asunto agendó para hoy mismo asistir para hacer las reparaciones correspondientes.
La funcionaria aclaró que pudo haber sucedido que en un pasado se reparó y que con el tiempo se volvió a desbordar.