‘Mis hijas me abandonaron’
- lunes 27 de junio de 2011 - 12:00 AM
R ecibir un pedazo de pan a diario se ha convertido en una rutina para José Abreo, de 72 años, quien en el 2009 fue traído por sus cuatro hijas desde República Dominicana, quienes luego lo abandonaron.
Antes de esta vida, contó don José con las lágrimas asomadas, tenía propiedades y dinero, pero la ambición llevó a sus hijos a quitarle todo. Fue entonces cuando sus hijas decidieron traerlo a Panamá, pero las cosas no fueron como él las imaginó.
Todos los días se le puede encontrar a orillas de una vereda de la manzana 14, en Felipillo, corregimiento de la 24 de Diciembre.
Muy cerca de allí, y cuando podía caminar, levantó cuatro pedazos de zinc que forman un cuadrado al que llama su hogar desde que llegó. Las condiciones en las que vive resultan infrahumanas.
Por las noches, el desventurado duerme en un colchón humedecido por el agua que se filtra por los huecos del deteriorado techo.
A la hora de alimentarse, don José se lleva a la boca los alimentos que desinteresadamente recibe de quienes pasan por el lugar y realizan un gesto de caridad con él.
Actualmente, Abreo se encuentra postrado en una silla de ruedas. Confesó que se siente triste porque en muchas ocasiones con la necesidad de defecar, por no tener ayuda de alguien para llegar hasta su patio, que utiliza como letrina, ha tenido que hacerlo sobre su silla.
ENFERMEDADES VARIAS
Otra de las dolencias por las que pasa este humilde padre es la gran úlcera en su tobillo, en la que solo faltan pocos centímetros para que se vea el hueso. El único cuidado que recibe en la herida es un poco de agua oxigenada que a veces le aplica una vecina.
Según un médico consultado, de no recibir atención en un hospital, este señor podría perder la pierna y más si el tobillo continúa recibiendo las constantes visitas de las moscas.
Lo insólito del caso es que las cuatro hijas de don José son vecinas suyas y residen en casas lujosas con vehículos de la misma categoría. ‘Aún así, no se hacen cargo del señor’, dijo Mayito Rivera, dirigente comunitario. Ningún familiar quiso tratar el tema con El Siglo cuando se llegó a la residencia a consultar.
TRABAJADORA SOCIAL LO AYUDA
Abreo, por su condición de extranjero, no puede ser beneficiario del programa ‘100 a los 70’ del Ministerio de Desarrollo Social, Mides.
Él recibe ayuda de una trabajadora social del Centro de Orientación y Atención Integral del Mides, según informó una fuente de esa institución.