• sábado 11 de julio de 2026 - 12:00 AM

Postales que nos deja el Mundial 2026

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Por: Betsan González C.

Este mundial será recordado por la inquebrantable condición humana de sus protagonistas: verdaderos soldados que han librado sus batallas más feroces lejos de las canchas, demostrando que detrás de cada uniforme habitan almas capaces de soportar los advenimientos más desgarradores para cumplir con su deber.

La crónica de honor inicia con Cody Gakpo. El atacante de Países Bajos saltó al terreno con el alma rota tras perder a su segundo hijo nonato, Elijah Raphael. Como un guerrero en la trinchera, batalló, anotó en el minuto 72 y rompió en un llanto inconsolable de rodillas, mirando al cielo. Tras la eliminación, su labor terminó: era hora de regresar a casa a abrazar a su esposa.

En el arco de Paraguay, Orlando Gill personifica la redención. Años atrás, en la absoluta escasez, tuvo que vender sus botines y camisetas sagradas de la selección para costear las medicinas y alimentar a su hijo recién nacido; hoy, tras ganarle a la adversidad, aguantó el temporal y eliminó a Alemania en penales.

Finalmente, Vozinha, guardián de Cabo Verde, desafió al tiempo debutando a sus 40 años. Tras décadas de un humilde anonimato, sus lágrimas conmovieron al mundo al no poder pagar los $15,000 de fianza para el visado de su madre; sus heroicas atajadas movilizaron la diplomacia hasta lograr traerla a la tribuna.

Tres historias humanas, cómplices del mundial, recordándonos que el fútbol es solo el escenario donde la vida se consagra.

ESTUDIANTE DE PERIODISMO