• viernes 10 de abril de 2026 - 12:00 AM

Vuelve el perro y hala el cuero

A este gobierno le conviene tener a una Defensora del Pueblo que no reaccionará defendiendo el derecho del pueblo

Con el prurito de imponerse, prurito que da el poder, se escoge a la aspirante que despertará, por largo rato, la percepción (en política percepción es verdad), de que se paga un favor con la escogencia de la ex magistrada Russo, que fue ponente en el Caso Radares, en que se desestimó que José Raúl Mulino podría ser culpable.

Si la exmagistrada será una ficha cuadrada con las necesidades del Ejecutivo en el manejo de la Defensoría del Pueblo, el poder bien podía haber disimulado, buscado un aspirante que le rindiera el mismo trabajo, sin dar la impresión de que, la escogida, empieza con ese baldón. Pero no, los poderosos padecen del prurito de imponerse y, en una Asamblea con visos de traficar influencias, montan a la señora Russo como Defensora del Pueblo. Había candidatos de sobra para encontrar a, no uno sino varios, que hicieran ese mismo trabajo, sin iniciar con una percepción de que Panamá es un Estado fallido otra vez más, sin dar la impresión de que no hay separación de poderes.

Se perfila que seguiremos dando tumbos cuesta abajo con los eventos derivados de los proyectos, ya percibidos como no santos, como la reapertura de la mina, que muy probablemente levantará protestas que serán reprimidas y al gobierno le conviene tener a una Defensora del Pueblo que no reaccionará defendiendo el derecho del pueblo a protestar, porque ya este gobierno ha dado muestras de sobra, por conductas anteriores, de que reprimirá las protestas.

Viene la designación del reemplazo del magistrado electoral Juncá, que se le vence el período en diciembre próximo. Ese será otro cargo necesario para los del poder, para mangonearlo. Tiene también que pasar por la Asamblea. Como se dice, bistec de dos vueltas, en un cuerpo traficante de poder.

Esperemos que los potables de Vamos y Moca dejen de ilusionarse y entiendan que la Asamblea no es instancia para arreglar el caos que es Panamá. Su acción parlamentaria solo les servirá como megáfono para impulsar un “revolcón”, organizando al pueblo con una alternativa diferente a los politiqueros tradicionales que están en el escenario político.