- viernes 12 de junio de 2026 - 12:00 AM
Estamos mareados por tanto castigo
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Agrega El Siglo en Google ↗️El desempleo en Panamá se ha convertido en un rival de peso completo que tiene a la clase trabajadora contra las cuerdas. En el cuadrilátero de la economía nacional, la tasa de desocupación y la informalidad siguen conectando combinaciones letales que entumecen los bolsillos de los ciudadanos.
A pesar de los anuncios oficiales que prometen reactivación, la realidad es que el panameño de a pie sale a la calle cada mañana a fajarse en una pelea desigual, donde las oportunidades escasean y el costo de la vida pega como un gancho al hígado.
Los entrenadores de la esquina gubernamental insisten en que tienen la estrategia perfecta para revertir las tarjetas, pero en la lona el panorama es otro. La falta de plazas y el crecimiento desmedido del sector informal actúan como un clinch asfixiante que frena el desarrollo de la juventud y de los profesionales experimentados.
El país se mantiene moviendo las piernas y esquivando los golpes como puede, pero sin un plan de entrenamiento sólido que impulse la inversión privada y la educación técnica, es imposible pasar a la ofensiva.
Para ganar este combate por decisión unánime, la promotora que manda necesita cambiar de estrategia urgentemente y dejar de tirar golpes al aire. No se trata de juego; la cosa es seria.