• jueves 23 de abril de 2026 - 12:00 AM
Contra las cuerdas

Urge dar un giro al patrón de combate

El campanazo inicial suena y, como siempre, la clase politiquera panameña sale al tinglado con la guardia baja y las piernas de trapo. No es falta de entrenamiento: es que pocos le creen. El respetable, que somos todos nosotros, está cansado de ver el mismo intercambio de golpes de mentira, donde mucho es el jab de promesas, pero nulo el gancho de soluciones.

La credibilidad de algunos está hoy en la lona, escuchando la cuenta de protección, mientras el país mira con hastío cómo se reparten la bolsa antes de que termine el pleito.

En el segundo asalto, la técnica brilla por su ausencia. Algunos “pesos pesados” de las cuadras tradicionales se mueven por el ring con una lentitud de veteranos acabados, lanzando volados de derecha que solo impactan en sus propios bolsillos.

El réferi, que debería ser la justicia, parece mirar hacia las gradas mientras el juego sucio y los golpes por debajo del cinturón presupuestario son la norma. La fanaticada ya no grita “¡ole!”, sino que abuchea. Llegamos al round final y el pronóstico es de nocaut técnico, pero para la esperanza ciudadana.

Si la clase politiquera quiere recuperar algo de su cartel y no terminar peleando en los gimnasios del olvido histórico, necesita dejar de tirar la “toalla” frente a la corrupción.