- lunes 29 de agosto de 2011 - 12:00 AM
Universidad policíaca
La decisión de la gerontocracia, que impera en la Universidad de Panamá, de imponer una serie de mal llamadas ‘medidas de seguridad’, ha terminado de convertir el campus en un espacio donde predomina, no solo el autoritarismo y la autocracia, también el abuso de autoridad, la extralimitación de funciones, además de la grosería y la patanería de que hacen gala, ahora más que nunca, la mayoría de los que laboran como funcionarios del ‘Departamento de Protección Universitaria’.
En efecto, al ingresar al campus por la entrada posterior de la Facultad de Derecho, que colinda con la avenida Manuel Espinosa Batista, como lo hago desde hace años, todos los días, el pasado jueves fui abordado en forma irrespetuosa por uno de los agentes que se encontraban en dicha puerta, según me dicen de apellido Rosie, el cual me espetó: ‘Tu identificación’ . A lo cual no le repliqué y seguí mi camino, ante lo cual me dijo: ‘Si no te identificas, no entras’.
Ante este irrespeto, le repliqué: ‘Atrevido, eso es lo que eres, un atrevido’. Ello bastó para que dicho sujeto, quien nunca se identificó ni tampoco tenía visible su nombre, me gritase, mientras yo avanzaba hacia el edificio de la facultad: ‘Fracasado, eres un fracasado, hace tiempo debían haberte botado’.
Un joven estudiante que ingresaba conmigo en ese momento, puede dar fe de la provocación e irrespeto. Al llegar a la facultad misma, me dirigí al despacho del decano y, al no encontrarlo, procedí a llamar a su celular sin respuesta. Me dirigí al salón de profesores a firmar y le narré a mis estudiantes del segundo E diurno lo que acababa de ocurrir y el agravio que ello conllevaba.
Fue en ese momento que los estudiantes decidieron acompañarme a la puerta del incidente, a expresar nuestro repudio a este comportamiento fuera de lugar. Al llegar a la misma en forma pacífica, el ‘agente’ que provocó se había esfumado y los otros dos empezaron a vociferar contra los estudiantes, llamándoles ‘turba’, ‘viles’ y otra serie de improperios irrespetuosos.
Quiero dejar constancia de mi indignación por este acto impropio contra mi persona y los estudiantes, de parte de funcionarios que están obligados a tener respeto en todo momento y lugar para con los universitarios, sean estudiantes o profesores.
Sé que no sancionarán a los agentes responsables de estos actos de agresión verbal, provocación y desconsideración, pues reciben órdenes y son protegidos del rector, pero dejo consignada mi denuncia e indignación.
EL AUTOR ES ABOGADO Y CATEDRÁTICO UNIVERSITARIO