• jueves 28 de mayo de 2026 - 12:00 AM
Contra las cuerdas

Una esquina que está muy devaluada

El cuadrilátero político panameño se encuentra en un estado de letargo, similar a esos asaltos finales donde ambos púgiles apenas se sostienen en pie. La afición, ese pueblo que antes vibraba con las promesas de campeonato, hoy bosteza ante un espectáculo repetitivo y carente de técnica.

La falta de confianza en la clase política no es un jab ligero, es un golpe bajo al hígado que ha dejado sin aire a las instituciones democráticas. Cada escándalo, cada promesa incumplida, es un gancho al mentón de la credibilidad, y el conteo de protección parece estar a punto de llegar a 10.

La desconexión entre los dirigentes y la realidad de los ciudadanos es tan evidente como un boxeador fuera de forma intentando esquivar los golpes de la vida diaria. Mientras el pueblo sufre los embates de la inflación, el desempleo y la desigualdad, los verdaderos pesos pesados de esta pelea, la esquina política parece más preocupada por asegurar sus bolsas y mantener sus privilegios.

Falta ese “punch” de empatía, esa estrategia clara para ganar el combate por el bienestar común. El referendo de la calle no miente: las gradas están cada vez más vacías y el descontento es el único coro que resuena.

Para recuperar la corona de la confianza ciudadana, se necesita un entrenamiento intenso de transparencia y un cambio radical en la táctica.