- viernes 30 de diciembre de 2011 - 12:00 AM
Tribunal Electoral desafía a Martinelli
En este país de ilegalidades, donde un presidente puede excederse en sus funciones y nada pasa, ahora los magistrados del Tribunal Electoral, parece que cansados del relajo que vivimos, o sintonizando un poder superior, caminan por el límite de sus facultades legales o las transgreden.
Cuando Martinelli se perfilaba como ganador de las pasadas elecciones, se presentó la controversia de que si Bosco Vallarino calificaba para ser candidato por la tenencia de una ciudadanía extranjera, estos señores fueron negligentes y, en argot popular, escurrieron el bulto, permitiendo que fuera candidato y luego que una Asamblea, manipulada por el presidencialismo, le devolviera lo que había perdido, los derechos ciudadanos panameños y con carácter retroactivo, aberración que hoy puede ser ‘rectificada’ por una Corte que, siguiendo directrices del mismo orden, parece encontrará que Vallarino no podía ser candidato, porque ahora al presidente le conviene esto, ya que se rompió la supuesta alianza.
Los magistrados no actuaron atrás, pero ahora, en las últimas semanas, están, en lenguaje popular, rofeando a Martinelli.
Con la farsa electoral de El Bebedero, en comunicado denuncian al director del PAN, Giácomo Tamburrelli, por hacer proselitismo en horas de trabajo. Ordenan no entregar más bienes que compran conciencias a estos moradores humildes y aceptan la denuncia que pide la nulidad de esta elección.
Antes habían negado dos actos burdos para unificar a Molirena con CD. Lo burdo no es lo que los amedrenta, como lo burdo de la ciudadanía estadounidense de Vallarino no los amedrentó para permitir esa violación.
Ahora toman liderazgo para revertir la insensatez de la Asamblea de tirar por la borda consensos hasta con los propios partidos para controlar la intención malsana de evitar que la partidocracia impida ponerle cortapisas a esa dirigencia politiquera que se ha tomado los partidos y, en lo que puede considerarse extralimitación de funciones, están cabildeando, función no contemplada ni en la Constitución ni en el Código Electoral, para que se enmiende lo cercenado por la Asamblea.
Esto no es fortuito en funcionarios que se han portado como traficantes de influencias. Podemos concluir, se debe a una corriente de poder que esperemos no sea made in USA , poder que ha definido que Martinelli tiene que ser controlado, porque se está saliendo de ‘casillas’ y les incomoda.
Este cambio en los magistrados se debe a que Martinelli viene degradando y, como Noriega, se hace incómodo, y puede darse hasta su posible remoción.
EL AUTOR FUE PRECANDIDATO PRESIDENCIAL