- martes 15 de septiembre de 2015 - 12:00 AM
Una tierra bendecida
Dios se esmeró tanto cuando creó Panamá que la bañó con dos mares y le dio exuberancia de peces y de mariposas.
Nos dio un lugar privilegiado en la geografía y pobló nuestra tierra de mujeres bellas e inteligentes; hombres responsables y trabajadores; y de niños sedientos de conocimiento, destacados por el amor a nuestras costumbres y nuestro patriotismo.
Dios dibujó la silueta de nuestro país con características definitivamente divinas, que permitieron que en nuestra franja más angosta se pudiese construir una de las obras de ingeniería más importantes de la historia y que hoy aporta significativamente al erario fondos indispensables para aportar a la calidad de vida de todos los panameños, así como de todo aquel que decida –después de cumplir con los trámites legales correspondientes– radicarse en Panamá.
Sin lugar a dudas, en Panamá tenemos todo para que vivamos de primera; el urbanismo no atente contra la naturaleza; las personas puedan disfrutar del bien más preciado que existe que es la libertad, en pleno uso de la misma, sin miedo a ser violentados o discriminados.
Sin embargo, una temible sombra de terror está nublando nuestras ciudades e invade el libre goce de nuestra paz; la violencia se está apoderando de nuestras calles y, a pesar de los nobles esfuerzos de nuestras autoridades, la criminalidad es un mal que se va filtrando cada vez más en nuestra sociedad.
Es momento de ponernos de acuerdo por el bien de nuestra patria, no cabe sustentar nuestras acciones desentendiéndonos del problema, pues (en algún momento) explotará en nuestros rostros.
La política del juega vivo está empezando a recibir su merecido y tenemos como muestra una justicia que se está volviendo más dinámica.
Falta ahora devolver la seguridad a nuestras calles, que nuestros barrios sean barrios seguros, junto a otros pequeños ajustes necesarios, para que Panamá continúe siendo ese país creado divinamente por nuestro Señor.
*Movimiento Patria Verde
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en Panamá tenemos todo para que vivamos de primera; el urbanismo no atente contra la naturaleza...