- domingo 27 de marzo de 2011 - 12:00 AM
Therapeia
En 1997 Steve Jobs, co-fundador y director ejecutivo de Apple -empresa que engendró el iPod, iMac, iPhone, iTunes-, presentó la campaña publicitaria ‘Piensa Diferente.’ El propósito de ella no era comercializar sus computadoras, sino presentarle al mundo la ideología de Apple Inc. Para el fundador de una de las marcas más exitosas en ese entonces y de ahora eso es lo que cuenta: invertir en la humanidad. La propaganda televisiva ‘Think Different’ de un minuto tenia imágenes de 17 personalidades de variados ámbitos del siglo 20. Estas eran: Albert Einstein, Bob Dylan, Martin Luther King Jr., Richard Branson, John Lennon, Buckminster Fuller, Thomas Edison, Muhammad Ali, Ted Turner, Maria Callas, Mahatma Gandhi, Amelia Earhart, Alfred Hitchcook, Martha Graham, Jim Henson con la Rana René, Frank Lloyd Wright y Pablo Picasso. Finalmente, termina con la escena de una pequeña abriendo sus ojos como si estuviese viendo todas las posibilidades ante ella. Aunque sólo lo visual resulta bastante inspirador , si uno conoce la historia de los mencionados, son las palabras las que perpetraron en la mente de todos. ‘Esto es para los locos, los inadaptados, los rebeldes, los problematicos, los que van en contra de la corriente y los que ven las cosas de manera diferente. Ellos no aman las reglas y no tienen respeto por el status quo. Los puedes citar, estar en desacuerdo con ellos, glorificarlos o deshonrarlos. Pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas. Ellos impulsan la raza humana hacia delante. Y mientras algunos los ven como los locos, nosotros vemos genios. Porque las personas que están suficientemente locas para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo logran.’ Nosotros olvidamos que cada acción tiene una reacción y que todo movimiento se originó en una persona suficientemente loca o valiente para pensar contrario a los demás. En estos últimos tiempos hemos visto mucho. Llevamos dos tsunamis, 33 mineros, invasiones, guerras, mareas de rebeldes, bombas, entre otros acontecimientos. Nos hemos unido como humanidad, contenido el aliento frente a la televisión, elevado peticiones y ruegos al cielo, mandado ayuda económica y física a los damnificados, pero siguen sucediendo cosas. Y aunque ayudemos lo terrible parece nunca acabar , pero eso no significa que debamos desistir. Hoy les quiero recordar el poder de una sola persona. Gritemos alto para que nos escuchen y nos volvamos multitud, pues eventualmente nuestra voz superará el mal.