Intitulado de forma similar, publicamos el 6 de mayo de 2010, en otro medio, un artículo que recogía nuestra posición de varios artículos anteriores. Y que continúa en vigencia, pero: “No hay peor ciego que quien no quiere ver”.
Igualmente, nuestro artículo de 14 de agosto de 2013, titulado “Otra ley inconsulta”, se refería al cambio en la venta o despacho de combustible de galón a litro. Expresamos que el incremento en el precio se entendería cuando el incremento por litro sería superior al incremento que se sufriría a cuando se despachaba por galón.
Quizás no lo supe explicar o pasamos agachados, desapercibidos y permitimos que el gobierno de “robó, pero hizo” confundiera la opinión pública o le importara poco, lo que ahora es sufrimiento.
Expresábamos que el etanol era perjudicial, pero finalmente lo impusieron. Muchos vehículos sufrieron desperfectos mecánicos, y se suspendió su uso. Ahora, después de tres quinquenios han olvidado los daños atribuidos al etanol, ¿para beneficio de quiénes?
Aprovechándose de la situación en Medio Oriente, ya sufrimos el incremento del combustible. Posiblemente son compras realizadas a precio anterior, pero que el gobierno asume a precios futuros y la población en silencio.
Se mancilla la dignidad de la Patria, cuando se ofende nuestro país y a sus nacionales, mientras quienes gobiernan ríen o aplauden al ladino; pero acá, en tierra, tienen el coraje de intentar pisotear a los nacionales. Recordemos que el poder es pasajero.
Insistimos en que “el silencio nos hace cómplices” y que, por menos de lo actuado hoy, nos agrade o no, hubo un 11 de octubre en 1968. Cabe sublimar al maestro Rui Barbosa (1849-1923), al exponer con gran tino que: “De tanto ver triunfar las nulidades, de tanto ver prosperar la deshonra, de tanto ver acrecentarse la injusticia, de tanto ver agigantarse los poderes en manos de los malos, el hombre llega a desanimarse de la virtud, a reírse de la honra, a tener vergüenza de ser honesto”. Soy el hijo de Juana. Dios te salve Panamá.