- jueves 19 de febrero de 2026 - 5:51 PM
Taquillando
La prudencia y la diplomacia deberían ser las constantes dentro de un estricto parámetro de relaciones internacionales, debido a que cada región o país posee características propias e idiosincrasia que marcan diferencias tanto en la cosmovisión como en las relaciones humanas.
El gobierno panameño tiende a exponerse, producto de la emoción momentánea sobre los esfuerzos que hace en materia de relaciones bilaterales con otros países. No obstante, Panamá lleva años luchando por salir de las listas discriminatorias debido a su característico modelo económico, que lo hace, de algún modo, inapropiado para algunos estándares internacionales.
El tema con Europa ha sido conflictivo desde siempre, no tanto por las formas del sistema financiero panameño, sino por la doble moral de los gobiernos, en especial, los que integran a la Unión Europa, quienes poseen ciertos tipos de leyes dentro de determinados territorios; al tiempo que implementan disposiciones legales diametralmente opuestas y contradictorias para otras jurisdicciones extraterritoriales.
Resulta tan cínico el doble discurso de Europa contra Panamá, que raya en lo ofensivo, ya que las prácticas que tanto repudian son avaladas bajo el disfraz jurisdiccional de ultramar o de enclaves territoriales que gozan de regímenes especiales, que ellos apadrinan bajo la excusa de la autonomía propia, creadas para hacer dentro de estos territorios, lo que no se permite dentro de la Unión Europea.
Panamá no está negociando en estricto derecho, sino con las cartas marcadas. Bajo ningún concepto el gobierno panameño debe relajarse ni adelantarse a celebraciones anticipadas ni a ningún anuncio colérico, ya que las medidas de retorsión con Europa podrían ser más simbólicas que prácticas.
Anunciar dichas medidas sin medir el impacto directo en el principal activo del país, como lo es el Canal de Panamá y su posición de neutralidad, podrían causar un efecto boomerang, sobre todo en lo relacionado con los puertos sobre la vía interoceánica y los recientes anuncios de operación con la empresa danesa Maersk, ya que Dinamarca es miembro de la Unión Europea.
Periodista