- miércoles 04 de noviembre de 2026 - 12:00 AM
Silbatinas: es muy lento en el tinglado
El transporte público en la capital sigue contra las cuerdas y la paciencia del maltrecho Juan Pueblo se está agotando. La escena, semana tras semana, en varios sectores del patio parece una pelea de nunca acabar: paradas de buses atestadas de usuarios hasta el borde del cuadrilátero, esperando unidades que nunca llegan a tiempo al campanazo.
El servicio no da la talla, las unidades parecen peleadores retirados y fuera de condición, y la falta de frecuencia en las rutas tiene a la fanaticada padeciendo a diario.
En este ensogado, la tropa de a pie sale al tinglado desde bien temprano a encajar golpes. Pareciera que no hay árbitro que llame al orden ni les exija cumplir con el plan de pelea que prometieron.
Mientras tanto, la gente tiene que fajarse para poder movilizarse, aguantando las carencias de un sistema que simplemente no responde en los momentos de mayor presión. El castigo es continuo y ya van demasiados asaltos de pura agonía.
Llegar tarde al trabajo o regresar a casa molido tras una jornada pesada se ha convertido en la rutina de un pueblo que ya no aguanta más combinaciones en la cara. La falta de buses, el mal estado de las unidades y las frecuencias fantasma tienen al usuario tambaleándose.