- viernes 09 de diciembre de 2022 - 12:00 AM
Sentido de orientación
Panamá es el único país de Latinoamérica que aún no está seducido por la izquierda. La razón, es que su población no sufre de complejos y todavía afronta su pobreza con dignidad. El que no trabaja es por vago, eres pobre porque no quisiste estudiar, no surges porque te llenaste de hijos, no ahorras porque te la pasas fiestando.
Cualquier situación tiene una explicación y el panameño asume en conciencia su grado de responsabilidad sobre su situación personal, aunque, frecuentemente, exteriorice que todo es culpa del gobierno.
En parte, puede que este razonamiento tenga sentido, de acuerdo a la cosmovisión de cada panameño, no obstante, el pensamiento limitado y un sistema educativo mediocre, han contribuido a la formación general de deducciones básicas, para explicar situaciones tan complejas como la pobreza desde una perspectiva integral.
Ser pobre, no es más que un estado de ánimo que se traduce en limitaciones dentro de diferentes ámbitos de la vida personal y colectiva. La pobreza la miden en parámetros referentes al PIB o en índices de consumo. Nunca la miden en rangos de felicidad o de salud mental.
De la riqueza salen la mayoría de las definiciones positivas que enmarcan los conceptos de bienestar. Luego vienen los otros atributos referentes a los valores humanos y al deber ser, que no son más que los parámetros que rigen la naturaleza humana y que definen el bien y el mal.
La izquierda busca compartir la responsabilidad de los males a través del sistema, tanto en lo social como en lo económico. Se trata de un estado de conciencia antinatural, que es utópico, el deber ser. Pero los seres humanos son individualistas, egoístas y codiciosos; su lado derecho. Para los envidiosos siempre estará la izquierda.
Son 7 los pecados capitales. 3 de izquierda: la ira, la envidia y la pereza; y 3 de derecha: la avaricia, la lujuria y la gula. La soberbia es el centro, es el pecado favorito del diablo.
Periodista