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Agrega El Siglo en Google ↗️Como Panamá repetía la hazaña de participar en un campeonato mundial de fútbol, con más razón en las últimas semanas se nos alteró la vida, sin importar las escasas posibilidades que teníamos para trascender. Sólo se hablaba de fútbol, primero cuestionando “la convocatoria”, luego las decisiones de Christiansen, y para cerrar, “el debate” sobre su continuidad o no como entrenador.
El ganador de la justa mundialista es España, quedando cabizbaja a la gran afición local que apoyaba a la Argentina. Sin embargo, el evento que desde sus inicios estuvo plagado de incidentes polémicos de todo tipo, que creo que el triunfo español le lavó la cara al torneo. En los próximos días se destaparán otras bellezas, que no alterarán el resultado final del torneo, y como tal irán “derechito” al baúl de las malas anécdotas del mundial. A partir de hoy se inicia la cuenta regresiva rumbo al mundial 2030, y de seguro que nuevamente que Panamá acudirá a esa cita mundialista.
Así que desde mañana también regresaremos a la normalidad, a enfrentar la desigual lucha contra el alto costo de la vida, la violencia en la calles, y la zozobra por a que navega el país. En ese enfrentamiento no habrán técnicos que nos dirijan, ni árbitro ni VAR que revisen las malas decisiones. Y peor, que no formamos parte de un equipo, y nos tocará jugar “esa final” con todo en contra.
El mundial nos mantuvo distraídos, y más pendientes de los goles de Mbappé o Messi, que de los penaltis que como castigo se preparaban a cobrarnos nuestros politiqueros. Sabes, que mientras esto ocurría, subía la intensidad de la guerra en Irán y Ucrania, aumentaban las tensiones entre gringos, chinos y rusos, con la consecuente alza descontrolada del precio del petróleo, y con ello subirá el costo de la vida.
En esto radica el riesgo de tomarse muy en serio el mundial. Se puede apoyar a un equipo, pero sin dejar de mirar con atención todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Finalmente, nuestras felicidades a España por su merecido triunfo, pero más que todo a la Marea Roja, el equipo de todos los panameños.