Hoy Viernes Santo deberíamos reflexionar sobre algunas cosas y no me refiero a temas religiosos, pensemos en nosotros y en quienes nos rodean. Nadie es perfecto, es una frase muy cliché pero es cierta; hay una gran diferencia entre no ser perfecto y ser mala persona por elección.
Mire a su alrededor, seguro conoce gente mala, personas que disfrutan haciendo daño, creando conflictos, odiando y envidiando a otros, muchas veces, pareciera que lo hacen solo por diversión. Conozco a un caso: familia de mucho dinero, él se casa con la hija de una planchadora en contra de toda la alta sociedad. Pasan los años, él la ama, tienen varios hijos que son buenos muchachos, estudiosos y sanos; la esposa en vez de ser feliz con su matrimonio bien llevado tiene como pasatiempo humillar a sus trabajadores e indisponer a sus conocidos con jefes y amistades. Así conozco varios casos y no entiendo por qué no son felices.
Otro ejemplo que me deja pensando es en aquellas personas que apenas logran un cargo político, sea a dedo o por elección, cambian radicalmente, a veces perjudicando a sus familiares, amistades y colegas que descubren son sus nuevos subalternos. Nunca he encontrado respuesta a eso.
Reflexionemos.