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¿Quién se queda con la propina?

El 27 de agosto de 2015, en este medio, publicamos bajo el mismo título un artículo en boga: “LA PROPINA”.

Adversamos contra la Diputados la mala práctica de políticos inescrupulosos de echar siempre la carga al pueblo. En aquel momento se discutía un anteproyecto para incluir la propina obligatoria al consumo del cliente de restaurantes y otros servicios.

Inconformes con ese proceder, fundamentalmente de algunos restaurantes de extranjeros que ponían a la entrada de su comercio que la propina era del 20%. Absurdo y descomedido.

Expresábamos que la propina no podía ser obligatoria y era una forma de motivar no solo la atención del mesero, también de la buena comida.

En nuestro andar, en aquel momento, ciertos comerciantes disfrazaban el 20%. “En algunos locales el 10% de la propina ya venía incluida en la volante de pago, pero a renglón seguido existía otro espacio que decía “propina”.

Muchos restaurantes redondeaban el salario del trabajador con las propinas, pero las mismas no generan cuotas a la Caja de Seguro Social (CSS).

También denunciamos, en artículos posteriores, la falta de entrega de la factura fiscal (Dirección General de Ingresos -DGI-) al consumidor y/o bajo la pregunta: ¿La necesita? Lo cierto es que la práctica se mantiene.

Esa situación limita el cobro de impuesto a la DGI, por el consumo personal, con el cual se queda el local, pero también disminuye la recaudación por el impuesto dejado de pagar por el comercio, pero los gobiernos miran para otro lado.

Interesante que la DGI hiciera la revisión en hoteles y restaurantes o los diputados impulsaran una Ley que fomente las denuncias con incentivos al denunciante con un 50% de la multa y el 30% del ingreso percibido por el fisco.

Otro hecho anteriormente denunciado es el descuento a las personas de la tercera edad, ya que el comercio exigía carnet de la CSS y, para ponerle la cereza al pastel, la ACODECO debería investigar si la porción de los jubilados es igual a personas sin descuento. Soy el hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.