• viernes 20 de octubre de 2023 - 8:48 AM

¿Quién mató a José Ramón Guizado?

Cochez ubica el discurso en contexto histórico y hemisférico. 

El título es llamativo y provoca buscar una aclaración inmediata. Lo digo debido a que sobre los sucesos de ese enero de 1955 el muerto no fue Guizado. Al principio pensé que se trataba de un error de imprenta como aquel de La Estrella de Panamá cuando anunciaba una boda pomposa de sus tiempos. Para esa época un periódico pasaba por procesos rudimentarios donde los linotipos eran la novedad del momento. Alguien se olvidó de corregir la portada del diario y en vez de la frase…

“La boda de hoy”, se cambio la d por la b, para terminar como… “La boba de hoy”. ¡Y como los protagonistas eran personas representativas de la alta sociedad ya se imaginan lo que pasó! En mi mente siempre danzan ideas y conocimientos sobre lo que pasó aquel 2 de enero de 1955. Sobre este magnicidio se han escrito más de una docena de libros. Todos tratan de aclararnos lo que pasó y todos se preguntan… ¿Quién mató a Remón? Guillermo Cochez prefirió irse por la controversia, por animar al público a descifrar el enigma de su encabezado. ¿Quién mató a Guizado?

Es un libro con otro enfoque donde nos lleva a una conclusión que comparto. A Guizado lo asesinaron de forma política; lo encerraron de una forma injusta debido a que desde el día uno no se prestó para los quereres de ese momento. Eso lo aclara Guillermo Cochez. Ya, meses atrás, dediqué un Miércoles en positivo para hablar sobre los aportes de Cochez al proceso de recuperación de la democracia, la libertad y la justicia-

Fui invitado a la presentación del libro, el cual se dará hoy en la biblioteca Nacional, ubicada en el parque Omar del corregimiento de San Francisco. No podré asistir, lo cual lamento, pero desde ya me asalta la seguridad de que será un lanzamiento exitoso. La irrupción de esta obra en el escenario condimenta, aún más, los entretelones que continuarán existiendo sobre la muerte de un mandatario ocurrida el 2 de enero de 1955. Y como paradoja, mientras Remón caía por una bala asesina, ese año doña Fidelina decide traerme a la vida. No los entretengo más y le paso la guitarra a mi gran amigo y experto en la lengua española José Ángel Garrido Pérez. Él desgrana, con más profundidad sobre esta obra que será lanzada hoy. Y dentro de los agradecimientos el autor menciona a este ciudadano por los aportes para que la obra sea realidad.

Cochez y el magnicidio de Guizado

'¿Quién mató a José Ramón Guizado?' descubre “eslabones perdidos” por la relación del magnicidio con su entorno lleno de rivalidades interoligárquicas, narcotráfico, intromisión política [...]

“Las huellas que los hechos dejan grabados... forman como una cadena molecular que en parte explica el pasado y presagia el futuro. Desenterrar esa cadena, descubrir eslabones perdidos, es la tarea del hacedor de historia”, José Vicente Romeu.

Guillermo Cochez aborda el asesinato del presidente José Antonio Remón y la condena de su sucesor: José Ramón Guizado. Como otros, desteje una infamia; pero va más allá. Su obra ¿Quién mató a José Ramón Guizado? descubre “eslabones perdidos” por la relación del magnicidio con su entorno lleno de rivalidades interoligárquicas, narcotráfico, intromisión política y económica de la Fuerza Pública, codicia intrafamiliar, degeneración de las instituciones... Todo ello junto al parangón entre la descomposición de entonces con la actual.

La indagación produjo una exégesis que, además de redondear hipótesis preexistentes, penetra en la personalidad de los involucrados y concluye no solo la imposibilidad jurídica de la imputación contra Guizado, sino que su condena fue para otra partición del poder.

Cochez ubica el discurso en contexto histórico y hemisférico. En 1955, el presidente norteamericano era Dwight Eisenhower, propulsor de dictaduras. Época macartista, de una Guerra Fría en la que valía todo, desde golpes de Estado hasta asesinatos de mandatarios. Era natural que, en los corrillos de la OEA, los diplomáticos se inquirieran sobre las novedades que este ambiente producía en sus países. Lo de Remón y Guizado cabe allí. De lo primero, el autor reconoce su imposibilidad de hallar al responsable, mientras que, de lo segundo, manifiesta: “De ese crimen “moral” me ocuparé en este ensayo novelado sobre la historia patria que refleja que la justicia ha sido inexistente e inefectiva desde mucho tiempo atrás... No es cierto que la gobernabilidad del país se ha ido dañando paulatinamente, sino que las formas para dañarlo simplemente han ido modificándose con los años, hasta terminar todas en el saqueo de los fondos públicos...”.

La descripción de los personajes y su rol comienza con Remón. De familia oligárquica arruinada, se describen sus dificultades; cómo forjó su popularidad; su ascenso en la policía; enemistad con Harmodio y Arnulfo Arias; casamiento con Cecilia Pinel, fundamental en su ascenso político, y sus probables vinculaciones con el narcotráfico y el trasiego de armas que, presumiblemente, Washington le permitía por ser furibundo anticomunista. Dominó la política de su tiempo. Como afirman Araúz y Pizzurno, “es posible que mucha gente tuviera motivos para querer deshacerse de Remón, pues sus enemigos no eran pocos...”.

Continúa José Ramón Guizado. También miembro de la oligarquía, era adinerado, culto, conservador. Vicepresidente de Remón, con su asesinato llega el fin de su reposada vida. El propósito reivindicador de su figura puede resumirse aquí: “...ni antes, durante o después de las posiciones oficiales que ocupó, al ingeniero Guizado se le menciona jamás en los ilícitos que figuran como contexto del crimen de Remón. Su vida personal nunca fue cuestionada, ni siquiera por sus enemigos... Ni siquiera como parte de la conspiración en su contra, se le asoció a las actividades ilícitas que realizaban algunos gobernantes y que salieron a relucir tras el asesinato del presidente Remón...”

Docente universitario