• jueves 19 de agosto de 2010 - 12:00 AM

Sí se puede, señor Presidente

Mientras el Presidente procura honrar su palabra de aumentar a todos los jubilados y pensionados B/.50.00 mensuales, el director de la C...

Mientras el Presidente procura honrar su palabra de aumentar a todos los jubilados y pensionados B/.50.00 mensuales, el director de la Caja de Seguro Social (CSS) insiste en la insuficiencia del Programa Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).

Es posible que los actuarios de la CSS tengan razón en ese programa, sin embargo, a la CSS tenemos que verla en su conjunto, todos los programas, y trabajar en base a ello, sin descuidar ninguno. Al igual que el ser humano, sus distintos órganos trabajan al unísono, no como componentes diferentes. Es decir, si es necesario recalcular los porcentajes de distribución, debe hacerse. Sí se puede, señor Presidente.

Se especula que el Fondo de Administración posee tantos recursos que el director prevé hacer compras directas hasta por tres millones de balboas. Lo cierto es que la CSS, producto de su solvencia económica, se previó para hacer frente a compromisos internacionales, y ahora para la adquisición de los corredores (Norte y Sur), incluso por valores aparentemente de sobre pago.

Como analogía, si en su cocina tiene mucho arroz y granos, pero no tiene carnes ni legumbres, ¿no cree que un intercambio le vendría de maravilla?

Los índices de precio se dispararon. El poder adquisitivo ha disminuido. De canasta se pasó a bolsa, ¡el dinero ya no alcanza!, pero en el gobierno se incrementan los salarios a posiciones del cambio y aumentan los viáticos (sin mencionar que quienes viajan son los mismos), mientras que los jubilados y pensionados cobran lo de siempre. No obstante, la Asamblea ‘Nacio-mal de Dis-putados’ jamás se ha preocupado en hacer una ley que limite al 35% el monto de descuento al cheque del jubilado. A la fecha, pueden comprometer hasta el 75%, muchas veces empujado por hijos, nietos u otros. Situación que aprovechan las financieras y bancos (hasta mueblerías) para promocionar sus préstamos, dejándolos indefensos económicamente y viviendo con una miseria mensual para alimentación, transporte y medicamentos. Es obligatorio legislar al respecto, a fin de evitar que los gobiernos se vean presionados por la insuficiencia de sus recursos, producto de la explotación de parientes y financistas.

Al igual que en esta oportunidad, pareciera que algunos de los más allegados colaboradores, ex profeso o ‘sin percatarse’, hacen lo posible para que al presidente Martinelli se le apode ‘Menti-relli’. ¡Dios te salve Panamá! El autor es economista, educador y humanista.

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