• jueves 24 de febrero de 2011 - 12:00 AM

Población y Ngäbes exigen respeto

En un país, donde quien repica la campana también está en la procesión, es necesario dejar las cosas claras y como dice un viejo adagio,...

En un país, donde quien repica la campana también está en la procesión, es necesario dejar las cosas claras y como dice un viejo adagio, ‘a cuentas claras chocolate espeso’.

En cada elección, hasta de azar pepita de marañón, y donde exista la posibilidad de quedarse con alguna, surgen candidatos por doquier. Dicen ser serios, honestos, trabajadores, humanistas y en fin por poco se ponen aureola. ¡Que falta nos hace Diógenes y su lámpara de la honestidad!

Quienes aún piensan que a los indígenas se les puede continuar cambiando espejito por oro, como los colonizadores españoles y su turba de ladrones (según la historia), se están equivocando.

Si muchos de ellos usan plumas en la cabeza, es en los festejos, cuidado. Los arcos son simbolismos y mecanismos de caza, no de defensa, pero de que funcionan, funcionan.

En Panamá muchos indígenas se han preparado académicamente, saben lo que les conviene y a discrepancia de los mestizos o cholos (que somos la gran mayoría de los panameños), ellos están orgullosos de lo que son, indígenas. Están aferrados a sus creencias y costumbres. Conservan su sentido de pertenencia, de patria, a defender lo que les pertenece y no les preocupan unas cuantas monedas.

Fuentes de entero crédito sostienen que los Ngäbes se niegan a aceptar acuerdos con personas no autorizadas y definitivamente tienen razón. Un comunicado ni un acuerdo es Ley de la República. Para nadie es un secreto que independientemente no se desarrollen las minerías durante este periodo presidencial, no se descarta que la actual administración realice convenios o contratos, nacionales o internacionales a fin de implementar la minería para años posteriores.

Recuerden las privatizaciones del IRHE y el INTEL, también el irrespeto hacia leyes existentes flagrantemente violadas, como la Ley 42 de 1999, la ley 59 de 2005 y otras, que provienen de corrientes internacionales sobre protección, en sus puestos de trabajo, a discapacitados y personas con enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes y cáncer, entre otras), sin embargo algunos jerarcas de este gobierno hacen caso omiso y destituyen a los funcionarios enfermos o en condiciones especiales, violando la Ley.

Bajo primas como los expuestos, nuestra población debe dormir con un ojo abierto y el otro también, como los Ngäbes. Dios te salve Panamá.

EL AUTOR ES ECONOMISTA, EDUCADOR Y HUMANISTA.