• viernes 27 de febrero de 2026 - 12:00 AM

Pelea de perros

La respuesta de China al fallo de inconstitucionalidad por parte de la Corte Suprema de Justicia, sobre el contrato con la empresa Panama Ports Company en la concesión de los puertos de Balboa y Cristobal, ubicados en la rivera del Canal, fue cínica e inquietante; dada la ligereza de sus argumentos que no refutan el contenido del fallo.

En su lugar, esbozan una narrativa geopolítica y una justificación basada en la defensa de sus propios intereses estratégicos, sin siquiera considerar las motivaciones de la inconstitucionalidad ni la conducta desprolija de una empresa que pasó de ser británica a china, en medio de la concesión.

El Estado panameño debe tener cuidado de caer dentro de la onda expansiva de la propaganda china, que intenta “confundir peras con manzanas”, ya que la histórica presencia de ciudadanos chinos en Panamá es una cosa, mientras que las relaciones diplomáticas y comerciales con el gobierno de China son otras.

Panamá debe ser respetuoso de la forma como el resto de las naciones desarrollan sus políticas internas de gobernabilidad; no obstante, esto no significa que compartamos sus formas democráticas ni sus prácticas sobre derechos humanos, ni tampoco los tonos de su política internacional, mucho menos las frases y epítetos en contra de Panamá.

Si desde Beijing son capaces de referirse a Panamá como “perros rabiosos”, sin que la cancillería panameña emita el mínimo malestar, obligando al presidente José Raúl Mulino a tener que enfrentar una respuesta directa y fuerte, significa que el equipo de relaciones exteriores de Panamá no está haciendo su trabajo.

Mínimo debieron enviar una nota o redactar un comunicado rechazando dichas expresiones, que lejos de motivar un acercamiento, lo que hacen es atizar las tensas relaciones entre ambos países.

Es posible que la frase “perros rabiosos” no sea referente al país en general, sino que se refieran a determinadas personas, sin embargo, Panamá vuelve a ser el epicentro, quedando en el medio de una pelea de elefantes, o más bien de “perros rabiosos”.