• martes 11 de agosto de 2015 - 12:00 AM

El odio solo lleva al odio

Tal vez, nuestra sociedad se contagió de odio después de sufrir una baja en sus defensas 

¿Te has sentido últimamente renuente a ver los noticieros o a leer el periódico? Aunque te gustan las redes sociales, ¿sientes desánimo de ver el Timeline de Twitter o invertir tiempo revisando las actualizaciones de Facebook? Si es así, tal vez eres parte de aquellos que experimentamos los estragos de una de las peores epidemias de nuestra sociedad: el odio.

Así como un resfriado, o peor que este, el odio se ha convertido en una enfermedad contagiosa que padece nuestra sociedad, de la cual resulta difícil definir su origen; si nace producto del contagio de una sociedad a otra, o espontáneamente por algún desequilibrio de su interior; así como las células con fallas en su estructura o los problemas del ADN; pero lo cierto es, que en un escenario o el otro, inevitablemente nos encontramos con personas que parecen estar compuestas molecularmente de odio, caracterizados generalmente por el anonimato, los señalamientos sin pruebas y los debates llenos de insultos.

De la misma manera, en que jamás podremos ver nacer árboles que den buenos frutos de la tierra que es infértil, del odio nunca podremos ver crecer nada bueno. Es una enfermedad peligrosa, que se contagia por contacto físico, por los medios tradicionales de comunicación y hasta por las redes sociales. Ese miedo que sientes y la cantidad de veces que piensas las palabras adecuadas en lo que vayas a comunicar por aprensión a los comentarios o ataques que puedas recibir, son producto de este ciclo del odio, del desprecio, de la envidia o de cómo se le quiera llamar.

Tal vez, nuestra sociedad se contagió de odio después de sufrir una baja en sus defensas, producto del desgaste de tanto tiempo discutiendo nimiedades sin tomar acciones al respecto. Solo con acciones positivas podemos combatir las acciones negativas y cada uno de nosotros puede aportar a sanarnos aplicando parte de este remedio, contribuyendo a reconstruir una sociedad fértil, donde nazcan y crezcan grandes profesionales, líderes sociales, campeones deportivos y grandes artistas, pero sobre todo, personas realmente libres y sin estereotipos.

* Secretario general, Juventud Partido Popular

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Así como un resfriado, o peor que este, el odio se ha convertido en una enfermedad contagiosa que padece nuestra sociedad...