- miércoles 06 de mayo de 2026 - 12:00 AM
Muchas promesas y pocos resultados
En la esquina roja entra la promesa de siempre: discursos bien ensayados, corbata ajustada y la seguridad de quien dice que “esta vez sí será diferente”. En la esquina azul, el escepticismo ciudadano ya no espera campana; entra directo a esquivar golpes de promesas incumplidas.
El problema no es nuevo, pero sí cada vez más evidente: la política se ha convertido en un combate de exhibición donde el espectáculo importa más que los resultados. Se golpea mucho en campaña, se promete aún más, pero cuando llega el momento de la verdad, el round se vuelve lento, defensivo y lleno de clinches burocráticos.
La credibilidad, ese cinturón que debería ganarse con transparencia y coherencia, hoy parece estar en manos del árbitro, y a veces ni siquiera aparece en el combate. El público, cansado, ya no aplaude con la misma fe. Algunos se levantan del asiento, otros simplemente dejan de mirar el ring.
En este escenario, cada nueva elección promete un “nocaut a la corrupción”, pero el combate termina casi siempre en empate técnico: se anuncian reformas, se lanzan planes, se venden esperanzas, y el resultado es el mismo de siempre: un desgaste generalizado donde todos parecen haber recibido golpes, pero nadie cae.