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Agrega El Siglo en Google ↗️El título de este escrito es un dicho de origen popular muy, pero muy antiguo que refleja que es mejor estar solo que rodeado de personas absorbentes, hirientes, interesadas y dañinas, en fin, significa que es mejor alejarse de quienes nos hacen daño de una forma u otra para estar tranquilo y en paz, aunque eso signifique quedarnos sin compañía. Alejarse de la pareja, de familiares, de amistades, de vecinos o compañeros de trabajo que solo nos causan estrés, angustia e inseguridad es siempre mejor que seguir aguantando desplantes, traiciones y malacrianzas.
Pocas personas en el mundo están libres de haber pasado por alguna de estas situaciones. Una pareja infiel que nos traicionó, un hermano o pariente abusivo que solo exige ayuda y colaboración, pero ni siquiera dan las gracias. Compañeros de trabajo que a tus espaldas hacen comentarios, ciertos o falsos, para perjudicar. Amistades que solo buscan beneficio con tu cercanía, pero por detrás te destruyen aun tu habiéndole ayudado en infinitas ocasiones.
¿Por qué sucede esto? Habría que ser el mejor sicólogo del mundo y seguramente aún así no tendríamos la respuesta perfecta. Nosotros los humanos somos competitivos, lo cual es bueno, pero cuando la necesidad de competir se mezcla con la comparación constante poco sana, más la envidia y la baja auto estima de una persona seguramente alguien saldrá perjudicado. Más grave aún es cuando sumamos el interés y la conveniencia; en fin, un coctel de malos sentimientos que puede ser hasta peligroso.
Alejarse muchas veces es la mejor opción.