- viernes 28 de enero de 2022 - 12:00 AM
Madera de la misma astilla
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Agrega El Siglo en Google ↗️La discrecionalidad con la que se administra el país se ha constituido en unos de los principales obstáculos para que los ciudadanos puedan acceder a todas las oportunidades que ofrece el modelo económico de la República de Panamá. Ahondar sobre las causas, sin duda, nos remonta a la época de la colonización española y al centralismo que significaba el virreinato constituido sobre el istmo.
Desde entonces, el modelo donde el recaudador utiliza el poder que ejerce la administración de los recursos y su adjudicación discrecional, así como, la autoridad para interpretar a conveniencia toda facultad legal dentro de un territorio específico, termina siendo el mayor ancla que mantiene estancado al país.
A pesar que la gente trabaja y se esfuerza, ve a diario como todo el sacrificio que realiza se pierde por corrupción o por la gestión ineficiente, que muchas veces resulta peor que el mismo robo a las arcas. Pero no se trata solo de la perdida de recursos, sino de otros factores conexos que derivan en acciones peores que la misma corrupción y que desalientan el crecimiento y la productividad.
Se habla tanto de la descentralización, que muchos dan por hecho que es la solución de todos los problemas, pero la realidad resulta contrastante. Con auditar, no políticamente, a alguna de las más de 600 juntas comunales del país, saldría a la luz todo el entramado de espanto, ya sea por la necesidad misma o simplemente por la forma como se administran en ignorancia todos los recursos que se destinan para las diferentes comunidades del país.
Mientras tanto, el centralismo parece funcionar, un tanto mejor, ya que por lo menos se puede ubicar las partidas para determinados proyectos y existe un responsable de su ejecución. Algún día, podremos avanzar en la descentralización, pero no será con este modelo político ni con estos representantes y alcaldes que hoy gobiernan.
El chip debe partir desde la mente de cada ciudadano, que termina eligiendo, siempre, a alguien igual que él.
PERIODISTA