• jueves 28 de julio de 2011 - 12:00 AM

Legado

Dejar legado. Arturo (Chino) Hassán lo hizo. Estuvo a la altura de las circunstancias. Entendió la sensibilidad humana, musical y románt...

Dejar legado. Arturo (Chino) Hassán lo hizo. Estuvo a la altura de las circunstancias. Entendió la sensibilidad humana, musical y romántica del panameño. Colocó nuestra alma en el corazón de muchos latinoamericanos y terrícolas de otros espacios, con su ‘Soñar’ y ‘Mi último bolero’. Son piezas musicales que fueron escenario para quienes se aman, lo son y lo serán, por los siglos de los siglos.

En una nación que apenas balbuceaba como república, nació hace cien años un exponente de nuestra cultura, de nuestras tradiciones y la esparció, con sencillez y profundidad, por el mundo entero. Como quien esparce la buena semilla, sin llamar la atención, sin sonrojarse, porque sale con naturalidad de su propio ser.

El martes, la Fundación Nuestra Lengua convocó a sus seguidores y a la familia Hassán para conmemorar el centenario del nacimiento del artista. En Exedra, en Vía España, y bajo el título de ‘Noche de guayabita’. Tempranera, estaba Marianela Hassán, profesora y custodia del legado de su padre. La acompañaban sus hermanos, todos solteros. ‘Pero no solterones’, precisó ella.

Marianela es ejemplo de cómo deben tratar los familiares a sus antecesores. Por su simpatía y tesón, KW Continente, la Fundación Nuestra Lengua y la Biblioteca Nacional han recordado esta semana la importancia de ese autor en el desarrollo de la panameñidad. Ella es custodia de ese legado.

Muchas familias olvidan a sus difuntos y dejan que la soledad se apodere de sus legados. La memoria patria deben preservarla las personas más cercanas y sobre todo los familiares.

En la tertulia en Exedra, Basilio Famanías desentrañó las estrategias idiomáticas y retóricas de los versos del bolero ‘Soñar’ y de otras de las canciones del artista homenajeado, e Idania Dowman, la Dama del Jazz, acompañada por el músico cubano-panameño Alejandro González Horta, expusieron una selección del repertorio.

Inolvidable la noche de guayabita. Con la presencia de muchos panameños orgullosos de su música y del patrimonio cultural propio.

Cerró Idania con ‘Mi último bolero’, con su voz singular y su toque de jazz . La emoción la invadía y emocionó a los asistentes: era la canción con la que sus padres se enamoraron, y, que ellos, que eran artistas, interpretaron como ritual dominical, cuando Idania era apenas una niña. ‘Oye,/ mi último bolero,/ que canto con el ama/, inspirado por ti’.

EL AUTOR ES FILÓLOGO Y PERIODISTA