• domingo 19 de julio de 2026 - 12:44 PM

La Scaloneta y su impacto en la nueva masculinidad

Nos están diciendo que el vestuario ya no es una cofradía de tipos duros, sino una red de cuidado mutuo.

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La historia visibilizo el rol del hombre como el actor principal en lograr conquistas, por medio de acciones de fuerza, privilegios y el uso del poder, argumento que comparto con Cecilia Bizzotto, socióloga y sexóloga Argentina que viene hablado sobre cómo las “nuevas masculinidades” rompen con siglos de estereotipos que han limitado a los hombres.

Por décadas, el fútbol masculino funcionó como el último búnker del macho alfa. Ese lugar donde la única emoción permitida para el hombre era ser superior, ego y furia.

Los gladiadores del futbol en su rol de inmune al dolor, una máquina de competir que, al ganar, debía inflar el pecho y, al perder, masticar la rabia en silencio.

Surge una nueva mirada en el deporte, de la paternidad dura al abrazo fraterno, la manifestación de emociones desde conductas destructivas a cambios físicos, químicos y neuronales.

Hablamos de como el futbol como deporte por décadas ha demostrado movilizar al mundo el sentimiento de amor por una camiseta, un equipo o la devoción y admiración por un jugador. Existe en este mundial de la Copa del Mundo 2026, un fenómeno que rompió con los roles masculinos de los jugadores de futbol. Donde Mostrar fragilidad en plena televisión mundial, demostrándonos que no hay nada más valiente que la vulnerabilidad del ser humano.

La famosa Argentina, liderada por el técnico Scaloni, ha presentado a lo largo de este mundial un rol diferenciado de los jugadores, donde demuestran emociones de amor, tristeza, alegrías y sufrimiento, la unión de grupo, el compañerismo fraterno que se observan como base y pilar de este equipo.

En los camerinos, en las concentraciones y en lo cotidiano como un simple asado argentino, se refleja un cambio de rol masculino, la viralización en redes sociales del impacto que genera estas acciones de la Scaloneta permite un análisis de los procesos tácticos y estratégicos para los próximos mundiales.

Ya no basta con grabar los goles, las faltas o tiros libres, las emociones y reacciones son la principal ventana de globalización, la vulnerabilidad es el nuevo mercado.

Cuando el futbol nos dio permiso de ser humanosMás trascendental que acumular 3 estrellas en la camiseta: trasmitieron el afecto público entre hombres. Ver a deportistas de élite, multimillonarios y admirados por millones, fundirse en abrazos que parecen refugios, besarse en la mejilla sin complejos y sostenerse el llanto mutuamente en el suelo del césped es una declaración política silenciosa.

Nos están diciendo que el vestuario ya no es una cofradía de tipos duros, sino una red de cuidado mutuo.

Cuando el hombre más poderoso y modelo a sequie concebido como el mejor del mundo en el futbol llora en la cancha, está generando cambios estructurales emocional a toda una generación de hombres que crecieron bajo el lema que “los hombres no lloran”.

Este cambio de paradigma es un bálsamo para la salud mental colectiva. El fútbol, que históricamente ha sido una escuela formativa de violencias y represiones para los niños, se está transformando en un espejo de sanación.

La Argentina de Messi y la Scaloneta, ya ganó el campeonato más difícil, que es el del cambio social y de paradigma son referentes de una masculinidad sana, empática y profundamente humana.

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