• jueves 08 de enero de 2026 - 1:43 PM

Juvenil de béisbol: Niños con mayores de edad

No se puede hablar de desarrollo cuando se permite que jugadores que ya agotaron su etapa juvenil compitan

Todo indica que este será uno de los torneos juveniles con menos jonrones conectados en la historia reciente.

Tras disputarse cuatro jornadas, apenas un cuadrangular se había registrado en el campeonato: un tablazo disparado en la apertura por el metropolitano Pablo Arosemena.

Sin duda, se trata de un torneo juvenil débil, sin bateadores de fuerza, en el que ven acción jugadores de apenas 15 años de edad que, en el peor de los casos, cometen el gravísimo error, o se lo cometen de ponerlos a jugar al lado de peloteros mayores de edad.

Esto es absurdo. Obviamente, los únicos beneficiados con estos inventos de mezclar niños de 15 años en un torneo juvenil son los presidentes de ligas, quienes se aprovechan del trabajo que se hace en las categorías menores para “recoger” peloteros y así cubrir el trabajo que no realizan.

Ahora, en este campeonato, que bien podría llamarse Juvenil Mixto, cada equipo dispone en su róster de hasta cuatro jugadores entre 18 y 20 años de edad.

Ciertamente, el reglamento aprobado por la flamante Comisión Técnica de la Federación de Béisbol se los permite, pero con este invento se le está quitando la oportunidad de jugar a 48 peloteros juveniles en pleno proceso de desarrollo.

Eso no me parece justo. Como tampoco resulta correcto que un jugador que está sobre la edad reglamentaria para estos campeonatos nacionales compita por estadísticas, récords y premios que históricamente pertenecen al béisbol juvenil.

Ese fue el caso del coclesano Luis Escudero, firmado por una organización profesional, ganador de la Triple Corona y del premio al Jugador Más Valioso del Béisbol Juvenil 2025.

Que se lo ganó en el terreno de juego y que actuó bajo el reglamento vigente, eso es cierto. Pero no es un pelotero juvenil.

Veamos ahora el caso del estelar lanzador de la novena de Coclé, Derek Gómez, quien está próximo a cumplir 20 años de edad y se perfila como serio candidato para arrasar con los premios al mejor lanzador del torneo.

Y ahí está el problema de fondo: no se puede hablar de desarrollo cuando se permite que jugadores que ya agotaron su etapa juvenil compitan, acumulen estadísticas y se lleven los premios en un torneo que supuestamente existe para formar, no para maquillar la incapacidad dirigencial.

Este no es un campeonato juvenil. Es un torneo de conveniencia. Uno donde los niños ponen el cuerpo, los mayores se llevan los aplausos y los dirigentes salen limpios.