• viernes 26 de junio de 2026 - 12:00 AM

Justicia conveniente

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“La mujer del César no solo debe serlo, sino también parecerlo”. La justicia en Panamá parece cualquier cosa, menos justa. El canciller Javier Martínez Acha respondió con firmeza al gobierno de China al salir en defensa del fallo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) sobre Panama Ports Company, invocando la independencia del Órgano Judicial. Sin embargo, ese mismo argumento resulta contradictorio frente a otros casos de trascendencia nacional que mantienen interpretaciones distintas.

Cabe recordar que cuando las circunstancias lo exigen, esa misma Corte parece actuar con criterios convenientes. Mientras algunos expedientes duermen durante años en los despachos judiciales sin registrar avances significativos, otros procesos, como el fallo que declaró inconstitucional el contrato minero en 2023 o la decisión que avaló la candidatura presidencial de José Raúl Mulino en 2024, fueron resueltos con una celeridad poco habitual.

La credibilidad de la justicia panameña se pone a prueba cada vez que enfrenta presiones políticas o económicas. La percepción ciudadana es que la rapidez o la lentitud de un proceso depende, muchas veces, de quién sea el involucrado y de los intereses que rodean el caso.

A ello se suma una sensación de desigualdad en la aplicación de las medidas cautelares. Algunos casos que derivaron en detención preventiva contrastan con otros en los que personas acusadas de delitos similares recibieron arresto domiciliario o impedimento de salida del país.

Cuando se afirma que la justicia debe juzgar los hechos y no a las personas, el sistema judicial panameño queda bajo escrutinio. Existen procesos que llevan más de 15 años sin alcanzar siquiera una sentencia de primera instancia, mientras el debate público gira hacia el endurecimiento de las penas y la construcción de cárceles al estilo Bukele, incluso para personas que todavía no han sido declaradas culpables.

La justicia no solo debe ser independiente; también debe ser coherente y oportuna, de lo contrario, seguirá siendo una justicia conveniente: rápida para algunos y lenta para adinerados o allegados al poder.