- jueves 12 de julio de 2012 - 12:00 AM
Irracionalidad al elegir
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega El Siglo en Google ↗️Los procesos electorales son irracionales. No se le pida racionalidad a un clima que es de alto grado de emoción. Uno intenta emplear patrones cuerdos y piensa en planes sistemáticos para mejorar la condición de la gente, sin embargo, a la hora de la verdad, una telaraña de emociones se apodera del individuo votante, y está servida la decisión de la que después muchos ciudadanos se arrepienten.
Quienes buscan votos entienden que deben atropellarse para conquistar el corazón de los electores; entrar a su zona cerebral de emociones, no importa con qué propuesta descabellada. Lo importante es obtener el poder. Después se verá si puede cumplirse la promesa. Se ofrece un puente y alguien advierte que en el poblado no existe un río, y el prometedor profesional adiciona: ‘Creamos, además, el río’.
A no pocos compatriotas les gusta que les creen el río. Sospechan que con esa actitud están en el propio concolón del juegavivo (una sola palabra), y que algún rédito les generará. Aquel clientelismo apabullante del elector ha traído estos polvos de transfuguismo y miserableza partidista.
En las próximas elecciones deben aparecer en el padrón electoral 2 millones y algo más de votantes. Serán convocados para la elección de presidente y vicepresidente de la República, diputados, representantes y alcaldes. Después del Carnaval de 2013, un hormiguero de personas entrará de lleno en campaña, prenderá muchas ilusiones, expondrá muchas certezas, amarrará planes doctos y, al final, cada votante emitirá su sufragio a partir de su emoción. Que algunos llaman conciencia.
Ocurre así en los casi 200 países del mundo, donde somos 7,000 millones de personas y algo más, y se calcula que seremos 9.000 millones dentro de 35 años.
El Día de los 5.000 millones fue el 11 de julio de 1987, y así surgió 4 años después la conmemoración del Día Mundial de Población. Los terrícolas están distribuid0s en cinco continentes y 198 países: 54 de África, 49 de Europa, 43 de Asia, 36 de América y 16 de Oceanía.
Cada ser humano debe ser capaz de tomar decisiones libres, informadas y en igualdad, incluyendo el tamaño de su familia y el espaciamiento entre sus hijos: mantener a los hijos que eligieron tener, de asegurar su bienestar y de darles una vida digna. Se trata de libertad individual, de derechos humanos y de desarrollo sostenible para todos, demanda el rector de las Naciones Unidas, Kofi Annan.
Esa irracionalidad, manifestada en el ejercicio de la política, no es patrimonio de ningún país: en todos es visible, aunque uno desearía que fuese menos vigorosa.
* PERIODISTA Y FILÓLOGO