- jueves 15 de abril de 2021 - 12:00 AM
Inmigrantes en Darién: una cruda realidad en medio del COVID-19
El Tapón del Darién, una selva fronteriza de unas 579, 000 hectáreas entre Panamá y Colombia, considerado el lugar más inhóspito de América Latina, donde los animales salvajes dominan este territorio, es atravesado a diario por cientos de inmigrantes, en su mayoría provenientes de países del Caribe, como Haití y Cuba, y también de regiones más lejanas como Somalia y Bangladesh.
Darién es el único tramo donde se interrumpe la carretera Panamericana entre Panamá y Colombia, debido a la exuberante y espesa selva. Sin embargo, los inmigrantes se lanzan a esta peligrosa aventura, donde pasan muchas dificultades en su trayectoria rumbo a Estados Unidos y Canadá.
Los viajeros ilegales se meten selva adentro, sin agua, ni recursos técnicos, solamente con la ropa que llevan puesta y algunos hasta con niños en brazos. En estas condiciones precarias enfrentan, no solo a la selva tropical, sino también a los peligrosos grupos armados, como narcotraficantes y extorsionadores.
En medio de la pandemia del Coronavirus, esta situación, al parecer, está fuera de control. Tras los cierres de fronteras y las medidas vigentes para evitar la propagación del COVID-19, estos inmigrantes se han quedado varados –por tiempo indefinido– en campamentos en la provincia del Darién. Esta cruda realidad los coloca en una situación vulnerable en relación a la crisis de salud pública que se vive en el país, así como en el resto del mundo.
Periodista