- domingo 30 de octubre de 2011 - 12:00 AM
Inestabilidad de los trabajadores
Victoriano Rodríguez, le saludo y felicito por su columna titulada Estrés por ‘acoso laboral’ publicada en El Siglo , edición del 27 de octubre de 2011; es muy atinado y revela la cruda realidad de la violencia laboral que se vive en casi todas las instituciones gubernamentales y privadas, y en la que las universidades estatales no escapan a este hecho; encontrando servidores públicos de la educación superior que son consentidores de malos hechos, por lo cual no nos debemos dejar impresionar por maestrías y doctorados que de nada sirven si no hay capacidad de administrar con justicia y equidad.
Según su columna, el acoso laboral es usado como persecución y el término ‘mobbing’ proviene del doctor Heinz Leymann, que en 1990 la define como: ‘Situación en la que una persona ejerce violencia psicológica extrema de forma sistemática y recurrente, durante un tiempo prolongado, sobre otra persona o personas en el lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima o víctimas y su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores... se presenta cuando una o varias personas son sometidas a presión, persecución, agravio e intimidaciones físicas o psicológicas por una o varias personas… generalmente se hace en complicidad con otros individuos, aún cuando ellos actuaran por temor a represalias’.
Nuestra sociedad está regida por la violencia, persecución, ofensas, calumnias, injurias, irrespeto y presiones físicas y psicológicas que están enfermando a cientos de personas víctimas de gente envidiosa, infeliz, inestables emocionalmente, enfermas, coléricas y adoradoras de la crueldad; además han demostrado tener una tumba en su corazón, por lo cual no pueden sentir amor por nadie, menos por la institución en la cual trabajan. Y en la Unachi, existen 37 profesores demandados que desde hace años están siendo sometidos a un estrés laboral dañino que mantiene la confusión, angustia y el desequilibrio en esta universidad que ha perdido personalidad al entregarse al gigante del acoso laboral.
Estas son las contradicciones de la vida, docentes que han sido demandados por un tiempo completo, y esos mismos profesores han sido elevados en base a sus méritos, a la máxima categoría docente que existe en la Unachi, ¿cómo se explica entonces el propósito de esa demanda? Además, casi a todos los demandantes la administración les ha asignado su tiempo completo y andan gozosos por los pasillos. Pero los 37 demandados trabajan con empeño y dedicación, porque tienen fe en un Dios que hace reverdecer la justicia y que ya derribó todos los argumentos de la obra del maligno, que ansía arrebatar conquistas laborales por medio de una demanda devoradora. También es cierto que los 37 docentes demandados ya tienen todo su salario de tiempo completo comprometido con el alto costo de la vida.
¡Ojalá la Corte Suprema de Justicia le dé una lección a los desalmados!
LA AUTORA ES DOCENTE