• martes 14 de abril de 2026 - 12:00 AM
Contra las cuerdas

Estamos recibiendo muchos ganchos al bolsillo

En una esquina, con pantaloncillo de seda y un alcance que parece no tener fin, tenemos al campeón indiscutible de los pesos pesados: la Canasta Básica. En la otra, usted, yo y el bolsillo de cada panameño, tratando de esquivar los ganchos al hígado que nos lanza el costo de la vida.

El campanazo inicial suena y la canasta sale agresiva; no hay finta que valga. El grano preferido por el panameño, ese que antes era un compañero de baile confiable, ahora se mueve como un peso pluma: difícil de agarrar y cada vez más caro. Ya no se trata de ganar por knockout; el panameño está peleando para llegar a la decisión de los jueces al final de la quincena sin haber besado la lona.

Para sobrevivir, el consumidor ha tenido que desarrollar un juego de piernas envidiable. Vamos del Mercado de Abastos a la feria libre, y de la abarrotería al supermercado de descuento, buscando ese hueco en la guardia del rival.

Pero el cansancio se nota. Los servicios públicos y el combustible actúan como esos golpes bajos que el réferi no ve, minando la resistencia del presupuesto familiar antes de llegar al décimo round. A este paso, la tarjeta de puntuación no favorece al pueblo: la Canasta Básica sigue invicta, luciendo un cinturón que le aprieta el cuello al bolsillo nacional.