- martes 06 de septiembre de 2022 - 12:00 AM
Escogencia del candidato para el 24... decisión complicada
A medida que pasan los días, los independientes recorren las calles ‘recogiendo firmas' para legalizar sus postulaciones; algunos partidos políticos ya aceitan sus estructuras internas para realizar ‘sus primarias', y las figuras ‘presidenciales' de la oposición, ya se preparan para besar a ‘niños lombricientos' en los barrios.
En medio de las difíciles condiciones que afronta el desempleado para sobrevivir; el pequeño o mediano empresario, y hasta aquel que ‘de a milagro' ha logrado conservar su trabajo, no saca de su cabeza que las elecciones del 2024, ya están a ‘la vuelta de la esquina'.
Si en algún momento muchos llegamos a pensar que ‘las cosas cambiarían', no tomamos en cuenta la aparición repentina del COVID, acompañado de otros desagradables invitados como la recesión y guerra de Ucrania y la crisis enérgica, y como por arte de magia, toda esa ilusión colectiva desmoronó, y alcanzaron grado crítico todos nuestros problemas.
En medio de todo este desastre, tenemos un gobierno que hace lo que puede; una Asamblea que legisla sobre ‘lo que le da la gana', y una Justicia que no logra sacudirse de la percepción de su ‘selectividad'. Y con los casos de corrupción ‘de vieja y reciente data' que por ahí andan ‘dando vueltas', terminó debilitada la poa confianza ciudadana en los políticos, los gobernantes, y la democracia.
Para superar estos escollos, no ha sido suficientes los esfuerzos de muchos funcionarios eficientes, ni de sectores sociales con sentido de país, pues para colmo de males, al decir de un alto funcionario gubernamental, Panamá está habitado por una ‘bola de ladrones.
Y como no nos pondremos de acuerdo en nada, todo el mundo miramos el resultado de las elecciones del 2024 con ojos esperanzadores. Estamos convencidos de que será muy concurrida la asistencia a las urnas, pero la gran interrogante de hoy es: ¿por quién votar?
En cada elección se presentan retos claros que orientan las simpatías de los electores. No visualizo unas campañas electorales de propuestas y proyectos, y sí en un ambiente saturado por la descalificación, el clientelismo y la demagogia. Sería muy peligroso que la gente llegara a votar por las ‘caras', y deseche las ‘capacidades'.
ABOGADO