• martes 13 de octubre de 2026 - 12:00 AM

El golpe de 1968... Historia con futuro

Cualquier análisis para medir el impacto que el Golpe de 1968 ejerció en la sociedad panameña, podrá reducirlo a un suceso histórico que duró hasta 1989, o a un evento político cuyos logros no pudieron ser desconocidos por los gobiernos democráticos.

El gobierno militar instalado en 1968 liquidó la institucionalidad democrática, y abusó de los derechos humanos. Paradójicamente en ese “oscuro” período, la imagen internacional de Panamá alcanzó niveles insuperados. Tuvo éxito el pacto nacional “ni con izquierda ni con la derecha”, y lograr los Tratados Torrijos-Carter, y en lo social, se crearon condiciones que sacaron a miles de panameños de la pobreza.

La pregunta que hoy resulta forzada es; ¿cómo justificarían los gobiernos democráticos los reiterados actos de irrespeto a nuestra soberanía, y la muerte lenta de la clase media, gracias a los paquetes de medidas antipopulares?

Tal vez el país toleró la invasión, convencidos de que “la democracia” nos aseguraría el goce pleno de nuestras libertades, y reinaría el imperio de la ley y la justicia. Con pruebas al canto, no ocurrió “ni una cosa ni la otra”, y se hizo realidad aquellas palabras “casi” proféticas del MAN: ¡los que vienen serán peores!. ¿Lo recuerdas?

Con justa razón, hoy muchos luchadores por la democracia al observar “el desmadre” en lo que se terminó, nos cuestionemos si valieron la pena los riesgos asumidos. El “desmadre en el que terminó la “anhelada” democracia, fue vencida por la demagogia gubernamental, la politiquería, y el electorerismo propiciado “por el poder”, y reducir al mínimo el papel protagónico de los ciudadanos.

Con todo y la frustración colectiva que han provocado los gobiernos democráticos, “ni en broma” te propondría como solución, el retorno a la dictadura. Por el contrario, para mantener “la autocracia” a distancia, es imperativo que en el interés nacional propiciemos la participación ciudadana, para rescatar “lo bueno” y desterrar “lo malo” de los gobiernos anteriores al 68.

La dictadura concitó a “ricos y pobres” hacia grandes metas nacionales. La democracia debe reivindicarse comprometiéndose en conservar “el Canal panameño”; mantener su neutralidad en las actuales tensiones geopolíticas, y explotar todas las ventajas transístmicas, para la construcción de una sociedad más justa.