- viernes 09 de enero de 2026 - 12:00 AM
El Congreso de la Soberanía y la Constituyente de hoy
Hace 62 años, luego de un camino de eventos espinosos, llegó aquel 9 de enero de 1964, como acción contestataria a la negativa de estudiantes de la Escuela Superior de Balboa, que, con apoyo de sus padres, decidieron solo izar su bandera y desconocer el acuerdo firmado por los presidentes Roberto Chiari y John F. Kennedy que ordenaba que, en 17 sitios civiles bajo control de los Estados Unidos en la Zona del Canal, en los que se izara la bandera gringa, se izara la bandera panameña. Para el mediodía de ese 9 de enero, estudiantes institutores organizaron manifestación hacia la Escuela de Balboa para izar la bandera panameña.
Los acontecimientos degeneraron en una agresión desproporcionada contra los institutores y el pueblo que se sumó a las manifestaciones, produciendo 22 muertos y más de 300 heridos.
Esto llevó a realizar, en la Universidad de Panamá el “Congreso de la Soberanía”, en que participaron más de 360 organizaciones políticas y de la sociedad civil, donde se acordó exigir, ya no la revisión del Tratado Hay-Bunea Varilla, sino su abrogación e ir a un nuevo tratado que pusiera término a la presencia estadounidense en el istmo.
Aquel Congreso de la Soberanía fue un evento de patriótica concertación nacional. Hoy debemos ir a un evento similar para rectificar el rumbo del Estado fallido y darnos una nueva constitución.
El presidente Mulino nos tiene entretenidos con el cuento de una Constituyente a la que llama “originaria”. Constituyente es constituyente, sin apellidos. Decirle originaria es como decir ‘subir para arriba’. Las constituyentes salen del poder “originario” del pueblo y todo lo pueden.
Volviendo al Congreso de la Soberanía de febrero de 1964, tomemos el ejemplo de la convocatoria amplia. Hoy, si Mulino no engañara, en lugar de tener una Secretaría para eso de su constituyente engañosa, tendría, desde hace un año por lo menos, un congreso amplio o un gobierno de Unidad Nacional, que diseñara y ejecutara la hoja de ruta hacia una constituyente que funde la Nueva República que requerimos.
Que hoy recordando sentirnos soberanos como hace 62 años, vayamos a ¡Constituyente Ya!