Crecen los casos de niños abandonados; de maternidad precoz; de menores en cautiverio, de desertores escolares. ¿Por qué ocurre esto? Las respuestas que encuentres oscilaran entre dos posturas ideológicas e ideológicas irreconciliables, ambas defendidas con vehemencia.
Unos piensan que el Estado sólo debe interesarse por los que producen riqueza, y regando algo de caridad a los marginados. Otros pensamos que por razones de básica humanidad, el Estado tiene el deber de proteger a los seres humanos, pues el orden natural no plantea diferencias.
¿Cómo puede ser que en pocos años, los supuestos abusos cometidos contra niños ingresados a los albergues del SENIAF, vuelven nuevamente a repetirse? Todo indica que el problema no es de los funcionarios, lo que quiere decir que hay algo más serio de trasfondo. Es sencillo. No hay una política pública “resultadista”, que sin importar el gobierno de turno, se asegure que esos niños estarán seguros bajo la protección del Estado.
Las causas de ese flagelo social son muy evidentes. No queremos ver que cada vez que un padre o madre pierde el empleo, los niños son los primeros en quedar en condición de riesgo social, pues la vida les enseñara a las malas que sociedad nada tiene para ellos.
Los centros de albergues, las escuelas y las cárceles están allí consumiendo recursos estatales, sin importar el futuro que les depare a esos chicos. Si las fuerzas de la crisis tiene al borde de la inanición a los adultos, ¿las autoridades creen posible que la supere nuestros niño o adolescentes?
Laa familias están tan debilitadas que poco pueden hacer para evitar que un chico desista de la idea de desertar de la escuela. Y esto es peor cuando el hambre y las carencias materiales le empujen al delito o a prostituirse.
Una sociedad es fuerte sólo cuando mira al futuro. Pero alcanza un nivel peligroso de debilidad, cuando se construye un porvenir institucionalmente selectivo, en el que no tienen cabida los niños, menores de edad y/o adolescente vulnerables de hoy. Es tiempo de la acción, y de pausar tantas comisiones especiales y encuentros de expertos, por no brindan respuestas.