• viernes 15 de junio de 2018 - 12:00 AM

Cuidemos lo nuestro

Es cierto que todo evoluciona, pero cambiar la esencia de algo tan bello por algo que a veces parece un centro de mesa no debe ser aceptado

Hace poco más de un año volví a interesarme por lucir mi pollera luego de tenerla olvidada, en el closet. Hice una lista de lo que me faltaba y realmente no creí que fuera tan complicado comprar cintas, babuchas y la lana, pero lo fue, y mucho, ya no hay variedad ni calidad; aunque la tarea más difícil fue conseguir los tembleques. Los míos son de 1978 por lo que estaban un poco maltratados por lo que quería unos nuevos. Me suscribí a cuanta página sobre tembleques y folklore encontré en las redes sociales pero cada cosa que veía era realmente fea y duele decirlo, hasta ordinaria. Los tembleques deben delicados para que tiemblen con el caminar de la empollerada. Esos han desaparecido para ser reemplazados por unas flores grotescas hechas con perlas enormes que además de hacerle perder su gracia pesan muchísimo y lastiman la cabeza de quien los usa.

Es cierto que todo evoluciona, pero cambiar la esencia de algo tan bello por algo que a veces parece un centro de mesa no debe ser aceptado como evolución. Evolución es usar cuentas de cristal, nuevos diseños y hasta hacerlos un poco más grande pero hasta ahí. Tristemente he visto que hacen tembleques donde reemplazan las escamas de pescado por ‘foamy', si, ese material de manualidades que usan los niños en la escuela, pero peor son los artesanos, que inventando una escasez de escamas de pescado que no existe están utilizando plástico de las botellas de leche, dizque reciclaje.

Por favor respetemos y conservemos nuestra tradición.

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