• jueves 02 de abril de 2026 - 12:00 AM

Cruzada por la vida contra el etanol

Una población que calla ante la injusticia, soberbia del Ejecutivo, corrupción (en casi todos los niveles), presunta manipulación en la Asamblea y el alto costo de vida, es una población con tolerancia extrema, sumida en el miedo, falta de patriotismo y sin proyección al futuro propio y de sus generaciones.

En el año 2004, producto de los síntomas que igualmente hoy se presentan, en el programa Oasis de Opinión, iniciamos el movimiento CRUZADA POR LA VIDA, contra los flagelos antes enunciados, promoviendo el uso diario de una cinta celeste al costado derecho superior de la solapa.

Hoy, como protesta pacífica, tenemos que demostrar el amargo sabor a ese incremento desmedido e innecesario del combustible, del uso indiscriminado y obligatorio del ETANOL, intentando violar con una Ley el Artículo 49 de la Constitución, para beneficiar a unas cuantas familias.

La mezcla del ETANOL con el combustible no puede ser obligatoria y los panameños tenemos que estar claros y defender nuestros derechos constitucionales. Basta de tanto menosprecio por la población. De implementarse ese sistema debe ser proporcional una estación con etanol y la siguiente no, indistintamente el proveedor.

El gobierno tiene como financiar el aumento del combustible. Expuesto en nuestro artículo “Subsidio o mejor distribución de la riqueza”, publicado el pasado jueves 26 de marzo en este medio.

La propuesta está en la mesa. El Ejecutivo y la Asamblea de Diputados no pueden funcionar al margen de los problemas económicos y sociales del País. Ni cruzarse de brazos y estrangular la economía, como tampoco llevar a la población a un nivel de pauperismo.

Señores Diputados legislen para la población que los eligió, desistan del interés malsano de quienes se enriquecen con el sudor del pueblo trabajador. Comprendan que la situación de sus parientes, amigos o vecinos es diferente a la de quienes ustedes se permiten defender. Nada es peor que ser cómplice de tus verdugos. Soy el hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.