- martes 09 de agosto de 2022 - 12:00 AM
La corrupción en la mesa de diálogo
La palabra ‘corrupción' me trae a la mente la idea de cosas reprobables, contaminadas o podridas. Aquella ha invadido con tal fuerza el espíritu cívico, la política, la sociedad, y la justicia, vicio al que sin exageraciones en el presente le podríamos considerar como ‘el virus' de nuestros actuales males sociales y públicos.
Así que consideramos acertada su incorporación dentro de las agenda de temas a debatir en la Mesa del Diálogo, en la que ‘unos y otros' coinciden en la necesidad de erradicarlo, pero los ‘por qué' y los ‘para qué' dividen las posiciones. Es que se enfrentarán ante un problema, en el que hay tantas culpas ‘por acción u omisión', que hoy sobran quienes se animen a ‘tirar las primeras piedras'.
La corrupción se le puede definir de formas muy diversas, pero tal y cómo se le mire, siempre se materializará a través de actos ejecutados con ‘abuso del poder', en merma de las arcas públicas, y para el beneficio de ‘un funcionario'.
¿Y qué pasa con los controles y procedimientos institucionales establecidos con la finalidad de evitar es tos excesos? Al parecer, si la corrupción ha invadido todos los niveles gubernamentales, eso quiere decir que la ‘corrupción' ha hecho sumamente vulnerables o inútiles los controles jurídicos existentes.
En tiempos de crisis, prima la nefasta tendencia muy acomodaticia, la que identifica a la corrupción con ‘todos' los políticos. Por esa vía, todo ese esfuerzo restaurador de la Mesa puede desnaturalizarse, al creer que la virtud ‘brilla por su ausencia'.
No es cierto que entre los sectores independientes se anide la virtud, y que los partidos políticos esté conformados por corruptos, pues allí abundan hombre y mujeres, con ejecutorias morales y cívicas dignas de altas calificaciones.
Los esfuerzos de gobernabilidad los obstaculiza la creciente convicción ciudadana de que las leyes son aprobada ‘a ritmo de los maletines'. La sola posibilidad de que ‘un funcionario con autoridad' pueda burlar de manera ‘impune' la voluntad ciudadana, representa un tiro de muerte a la democracia. El tema de la corrupción debe buscar el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, para lo cual está de más los ‘protagonismos electoreros' .
ABOGADO