• miércoles 31 de julio de 2019 - 12:00 AM

Corrupción desde el aire

Los conflictos por la tierra se incrementan en diferentes regiones del país.

Desde que se creó la ANATI, que reemplazó a la reforma agraria, han sido casi que frecuentes los escándalos en la adjudicación de terrenos particulares y nacionales.

Los conflictos por la tierra se incrementan en diferentes regiones del país, motivados por los altos valores inmobiliarios y el afán de personas que aspiran a lograr beneficios valiéndose del auge de ese importante bien inmueble.

Tales reflexiones me vienen porque hace poco en el pleno de la Asamblea un parlamentario de la región de Calvébora, en la provincia de Veraguas, denunció ante el pleno que empresas y personas están midiendo y titulando tierras utilizando tecnología.

Demás está decir que toda la zona costera se ha convertido en un bocado codiciado por capitales y empresas dedicadas al turismo y a otras actividades que generan plus valía o ganancias.

Lo delicado del asunto está en que, según el diputado en mención, convocado por moradores de esa zona costera a una reunión, dentro de los predios aprobados a particulares han quedado encerrados terrenos donde hay incluso centros escolares.

Si no me equivoco, esas mediciones se dan con el uso de sistemas de posicionamiento geodésico conocidos con el nombre de GPS, a diferencia de los días en que el agrimensor y sus ayudantes debían internarse en el terreno para levantar coordenadas y distancias que posteriormente daban como resultado la elaboración del plano catastral. De manera que los residentes en las inmediaciones de la región desconocen las tramitaciones que se han dado entre ANATI y los solicitantes de tales tierras.

Si las preocupaciones de este inquilino del Palacio Justo Arosemena gozan de completa veracidad, compete a las autoridades correspondientes investigar tales hechos y aplicar las penas a los responsables quienes, a no dudar, deben estar apoltronados en alguna oficina pública.

ESCRITOR