• sábado 31 de diciembre de 2011 - 12:00 AM

Corrupción, burocracia y castigo

Rainier A. Del Rosario F. raderof@gmail.com. Me es difícil creer que alguien dude de que el mayor problema de nuestras instituciones se...

Rainier A. Del Rosario F. raderof@gmail.com

Me es difícil creer que alguien dude de que el mayor problema de nuestras instituciones sea la corrupción. Todos los panameños hemos presenciado o sido parte de actos de corrupción. Frases como ‘todos los Gobiernos roban’; ‘ese político roba, pero hace’; o la famosa ‘yo voy con ella porque se baña en regadera’ son parte normal de la valoración que tienen nuestros gobernantes ante los ojos del pueblo. Esta situación, no es solo de los que gobiernan, sino que está incrustada en los ciudadanos; es tal la naturalidad que tenemos ante estas malas prácticas, que cosas tan simples como hacernos una receta con carné ajeno, estacionarnos indebidamente, o no pagar impuestos, son situaciones normales para el panameño, pero que también constituyen actos de corrupción.

Pero, ¿por qué tenemos ese nivel de corrupción? La respuesta es simple de decir, pero difícil de cumplir; y es que en Panamá no tenemos certeza del castigo. Realizar actos de corrupción o violación de la ley se premia con la impunidad. Quien lea esto seguramente estará pensando en los casos de corrupción de Migración, de Catastro o de Seguridad. Pero esos escándalos solo son un reflejo de la situación de toda nuestra sociedad. ¿Por qué la gente no deja de manejar en estado de embriaguez? ¿Por qué seguimos comprando cosas en Zona Libre? ¿Por qué la gente sigue solicitando, y los médicos haciendo, recetas con carné de seguro ajeno? Porque sabemos que la posibilidad de que nos agarren es muy baja. En lugar de certeza de castigo, tenemos certeza de impunidad.

Siendo que parece imposible castigar a los culpables, los panameños hemos buscado como ‘solución’ la creación de más controles. Esto es lo que se conoce como burocracia; que no es más que aumentar los requisitos para realizar una gestión a fin de garantizar que la misma se haga correctamente. Sin embargo, este método ha resultado inútil para combatir el problema; creando mayores espacios de corrupción y retrasando la realización de las tareas del Gobierno.

Nuestro país no puede darse el lujo de seguir combatiendo la corrupción con burocracia, lo que se necesita de una vez por todas es que quien cometa una falta, a cualquier nivel, tenga la seguridad de que será castigado. Solo incrustando, a través del ejemplo, esta idea en la cabeza de los panameños podremos superar este flagelo que nos impide crecer como país.

EL AUTOR ES ABOGADO E INVESTIGADOR JURÍDICO