Muchos piensan que la izquierda desapareció de la faz del país, sin embargo, lo que realmente asombra es el simplismo con el que se asume esta premisa, sin siquiera profundizar sobre los hechos que llevaron a los sindicatos panameños a mantener el control ideológico de la principal corriente contrastante al actual modelo político, económico y social.
Existe un axioma que enuncia que “el espacio que no se ocupa, otro lo ocupará”. Por años, la izquierda panameña se representó con la imagen del obrero de la construcción, un tanto alejada de los sectores, artísticos, culturales y académicos.
Los que lanzan piedras y paralizan el tráfico para protestar, fueron las caras visibles de una ideología que ha contrastado de forma permanente a la derecha, apelando a la sensibilidad social y anteponiendo el bienestar común sobre el individualismo. Cada una de las corrientes, en sus diferentes formas, complementan en toda su esencia y expresión a la naturaleza humana, dependiendo de dónde se esté parado al momento de razonar al respecto.
El lado en que caiga la moneda, siempre será una variable para considerar la posición ideológica, tanto de forma individual como colectiva, por lo que conviene garantizar el bienestar general de la población a la hora de administrar un Estado.
La forma como se distribuye la riqueza garantiza la sostenibilidad de un modelo en contraposición del otro, por lo que no se puede ser de derecha con el desempleo en alza, ni tampoco de izquierda con pobreza para repartir, a no ser que el Estado se sostenga bajo un régimen dictatorial.
La juventud por naturaleza debe ser rebelde e irreverente, producto de la abundante producción de testosterona y estrógeno. Pronto Panamá conocerá a la nueva izquierda representada por jóvenes intelectuales, mejor preparados y con nuevas consignas que amenazan con inquietar al statu quo.
Si la derecha panameña continua con cara de amargado, pronto conoceremos nuevos rostros risueños y entusiastas, marcados con el ímpetu de las ideas novedosas, con contenidos y formatos revolucionarios.