- viernes 05 de mayo de 2023 - 12:00 AM
Con las barbas en remojo
Se dice que la falta de institucionalidad es el principal problema de Panamá y que tiene repercusiones en todos los ámbitos del acontecer nacional. La relación directa entre la fortaleza de las instituciones y la salud de la economía, es un signo de bienestar social, no obstante, el mayor obstáculo para la conjugación de ambas variables es la poca comprensión colectiva sobre dicha relación, por parte de la población.
El deterioro intencional de los sistemas educativos, no solo propicia la cosificación del ser humano, sino que además genera una disminución del pensamiento crítico y racional por parte de la población. Muestra de ello, es la pérdida del nivel de los contenidos de expresión humana, que cada vez son más básicos e irracionales.
Ya ni siquiera los estudiantes de la Universidad de Panamá, del Instituto Nacional y del Colegio Artes y Oficios se dignan en protestar. Los niveles de tolerancia a la corrupción y la intensa presión social que infringe el Estado contra sus ciudadanos, mantienen anestesiada a la población, mientras que los bonos solidarios, los subsidios y las botellas de los que cobran del gobierno sin trabajar, terminan siendo los calmantes para aliviar la indignación.
El control de la riqueza del Estado para el beneficio de unos cuantos, hace que la lucha por el poder político del país sea encarnizada. Un grupo de empresarios manejan y financian, tras bambalinas, a los partidos políticos y a los medios de comunicación, con el fin de tomar las decisiones sobre la adjudicación de concesiones, contratos y compras a costillas del erario.
Es impostergable el cambio de rumbo antes de que el país terminé completamente en manos de la narcopolítica y de la ambición desmedida de un grupo oligarca que se creen dueños Panamá y de sus habitantes.
De no detener esta vorágine insaciable de ambiciones por parte de un grupo de personas enfermas y codiciosas, terminaremos pagando un costo social y económico sin precedente en la historia de este país.
PERIODISTA