- viernes 17 de marzo de 2023 - 12:00 AM
La autoridad moral de Martín
En este país de opereta cualquiera se cree con autoridad moral para ir por la postulación presidencial.
El hijo del dictador, que ya fue presidente de Panamá, ha reaparecido en el escenario político anunciando que aspira a volver a ser presidente.
Inició su presentación con duras críticas al gobierno y a la dirección del partido. Es más, dijo que no se postularía por el PRD, porque ese partido estaba secuestrado por una dirigencia que respondían a intereses personales. Que postularía por una alianza amplia para rescatar Panamá.
¡Por qué Panamá hay que rescatarla? Y por qué el PRD está secuestrado?
Martín Torrijos (MT) fue Secretario de la Juventud impulsado por Ernesto Pérez Balladares (EPB) en 1990. Luego es nombrado vice ministro de Gobierno por EPB en 1994 y cuando este fracasa en 1998 en su intento reeleccionista, la bancada PRD y los llamados “torrijista” vieron en MT, que por llevar el apellido propagandizado, podía ir a la candidatura presidencial en 1999, contienda que pierde.
Caído EPB, vuelven los torrijistas a impulsarlo y gana la Secretaría General del PRD. En 2004 se alza con la presidencia del país.
Cómo una persona que ha ocupado Secretaria de la Juventud por un período, la Secretaría General del partido por dos períodos y la presidencia de la República por un período no trabajó para que el partido no se descarriara y tampoco el país? Así las cosas, fue un fracaso en todas esas instancias
Si no dejó legado de un partido correcto ni una administración pública eficaz ni una bancada legislativa correcta ¿cómo puede pensarse que, en una nueva oportunidad, podrá corregir esos entuertos que censura?
Con esta evidencia, ¿tendrá autoridad moral para pedir que se le considere para volver a ser presidente?
Podría, tal vez, dársele el beneficio de la duda si hiciera un mea culpa por ser, de alguna manera, responsable del caos que hoy es el gobierno y la dirigencia del partido, ya que, cuando tuvo la oportunidad de construir corrección, falló.
El buen gobernante es el que gobierna para cuando él no está en el poder. El caos que vivimos es producto de los gobernantes llegados después de la invasión.