[Cuento] Aventuras de los pollitos Chiki y Chiko

  • domingo 20 de septiembre de 2026 - 12:00 AM

Un día resplandeciente y cálido, los pollitos Chiki y Chiko salieron del patio del rancho en busca de recreación. Caminaron hasta la laguna, donde vieron una pata pasar nadando.

—Pollitos, tengan cuidado con el agua —les dijo tiernamente.

—Sí lo tendremos —respondió Chiki, observándola nadar de un lado a otro.

—¡Me gustaría nadar, Chiko! Así puedo ser un pato y pasear toda la laguna.

Mamá les había aconsejado que no jugaran cerca de la laguna, pero, emocionados con el agua, encontraron una gran hoja que se bamboleaba suavemente entre la hierba y concluyeron subirse a ella para divertirse.

—¡Vamos a jugar a que somos patitos! —sonrió Chiko.

Los dos pollitos jugaron felizmente con la gran hoja todo el día.

—¡Cuac, cuac, cuac! ¡Ojalá lográramos alejarnos remando como los patos de verdad! —en voz alta decía Chiko, cantando y saltando.

De repente, la hoja se soltó de las hierbas y emprendió a flotar; arrastrada por el viento, caminó hacia un río.

—¡Ah, oh, pío, pío! —vociferó Chiko con inquietud y miedo—. ¿Cómo vamos a salir de aquí?

—Tenemos que nadar.

__Lloriqueó Chiki.

—¡Pero no sabemos! Chiko, somos pollitos y no patos.

¡Pío, pío! ¡Pío, pío!

¡Ayuda! ¡Auxilio!

La hoja sobrenadaba suavemente río abajo y pasó junto a la colina, donde los animales del rancho pastoreaban.

—Calma, Chiki, los animales del rancho nos ayudarán a salir de aquí. —¡Pío, pío! —gritó Chiko, moviendo sus alas y meneando su cola para llamar la atención de las aves y animales. —¡Ayuda! ¡Auxilio!

¡Pío, pío! ¡Pío, pío!

—¡Mira! —¡Muh, muh! —mugió la vaca. —¡Los pollitos van felices en el agua!

—¡Oh! _¡Mee, mee! —resonó la oveja—._ ¡Los pollitos nos saludan!

—¡Sí! —¡Oink, oink! —gruñó el cerdito—. ¡Los pollitos van bailando!

—¡Ah! ¡ííí-jajaja! _”¡ttrrr!”_ relinchó el caballo. ¡Los pollitos van cantando!

La vaca, la oveja, el cerdito, el caballo y todos los animales que estaban cerca del río le saludaban con alegría.

La pata y el pato nadaron hasta donde ellos vieron la cara de espanto de los pollitos Chiki y Chiko y la gran corriente que se acercaba a una cascada. ¡Los pollitos están en peligro!

—¡Necesitan nuestra ayuda! —gritó la pata—. ¡Vamos a socorrerlos!

La pata y el pato se apresuraron a nadar para rescatar a los pequeños pollitos.

Nadaron y nadaron hasta llegar a la hoja. Intentaron halarla con todas sus fuerzas hacia la orilla, pero la corriente era demasiado intensa y, poco a poco, los acercaba peligrosamente a la cascada.

Entonces, se les ocurrió una idea.

—¡Vamos! —dijo a los pollitos—. ¡Salten a mi espalda!

Chiki y Chiko saltaron y los patos, nadando contracorriente, los salvaron.

Al llegar al rancho, los pollitos le dieron las gracias por ayudarlos a salir del agua y salvarles la vida.

—¡Mamá, perdón, mamá gallina! —le dijo Chiki caminando hacia mamá gallina.

—¡Lo sentimos, mamá gallina! —le dijo Chiko corriendo hacia mamá gallina.

_ ¡No desobedeceremos!

—¡Ser pollos es lo mejor! —con ternura vociferó Chiko.

—¡Y más seguro en la tierra! —¡Clac, clac, clac, clac! —cloqueó mamá gallina.

Tomó entre sus alas a sus pollitos y les brinda amor, protección y buena comida.